Benik lleva a 16 países la moda mexicana

Foto EE: Arturo Cardoso

La decisión de fusionar tecnología, cultura y moda fue la llave para que Isabel Rodríguez y León Campa pudieran posicionar sus productos en 16 mercados internacionales a través de una técnica de diseño que combina el corte láser y el encapsulado de papel picado por medio de estática.

Bajo el nombre de Benik, los emprendedores lanzaron su línea de artículos que incluye bolsas, monederos, fundas, calzado y estuches que mediante alta tecnología transforman las antiguas costumbres mexicanas en productos modernos.

“Combinamos las técnicas artesanales y tradicionales de nuestro país con procesos de alta tecnología como láser y encapsulado, lo que garantiza un mejor cuidado del producto”, señala León Campa, director general de Benik.

Isabel y León son egresados de la carrera de diseño industrial de la Universidad Nacional Autónoma de México y en 2009 decidieron constituir a Benik, una marca que retoma las tradiciones a través de la confección de papel picado, confeti, bolsas, plumas y listones.

“Queríamos reflejar las artesanías y cultura que hay en México y representarlo en un producto de calidad único en su diseño”, comenta Isabel Rodríguez, diseñadora de Benik.

Como inclusión social, la empresa cuenta con la colaboración de comunidades poblanas quienes son los encargados de recolectar, lavar y pintar las plumas para elaborar los productos tradicionales.

Benik cuenta con 10 integrantes y tiene una producción de entre 400 y 1,200 piezas por semana -dependiendo del tipo de producto y la cantidad de pedidos- con un costo de fabricación que ronda los 43 pesos y que en los puntos de venta el precio puede llegar a ser nueve veces su valor.

Estos productos se exportan a 16 países, entre ellos Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Austria, Nueva Zelanda, Australia y Puerto Rico, además de participar en exposiciones y ferias comerciales en China.

Los principales distribuidores internacionales son Ay que chula!, Centro George Pompidou, Itik Design y Taschen, cuyos puntos de venta se encuentran en sitios turísticos, librerías, boutiques, galerías de arte; de los que destacan el Museo de Arte Moderno de Nueva York y el Museo de Arte Moderno Japón.

BARRERAS EN LA MODA

Para alcanzar el éxito, Benik se acercó a la Secretaría de Economía y al Instituto Nacional del Emprendedor con el objetivo de adquirir capacitación empresarial y espacios para difundir sus productos, sin embargo, tuvo que enfrentar tres obstáculos.

El primero fue el sustento económico, al ser una microempresas inició con limitantes económicas tan mar-cadas que su inversión inicial fue de 5,000 pesos. El segundo recayó en el “malinchismo” ya que el diseño de artículos tradicionales tiene una mala imagen ante los ojos del consumidor.

Al respecto Campa comenta “es un fenómeno que afecta a toda Latinoamérica, la ideología de creer que todo lo que viene del extranjero siempre será mejor que lo producido nacionalmente”.

Posicionado en el mercado, Benik enfrentó un último problema, el cual agobia a toda la industria de la moda en México: la piratería.

“La piratería afecta cuando se acostumbra al consumidor. Si el consumidor tiene un punto de referencia con un producto de baja calidad pero que su precio es más bajo, hace que a sus ojos el resto de los productos parezcan sobrevaluados”finaliza León Campa.

comunidades.becario1@eleconomista.mx

acv

CRÉDITO: 
Arturo Cardoso / El Empresario

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