Aprende a ahorrar de una manera divertida

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Nuevas tecnologías te ayudan a desarrollar habilidades en beneficio de tu bolsillo

Tal vez tú seas de los que piensa que el mundo de las finanzas es complejo, lleno de términos de difícil comprensión y, por ende, te resulta complicado tener una buena administración de tus recursos.

Al respecto, Mario di Costanzo, titular de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), ha referido que todas las personas pueden desarrollar habilidades en beneficio de su bolsillo, pese a la creencia de que el universo de las finanzas es técnico y complejo.

En la actualidad, diversas instituciones, como parte de su responsabilidad social, han creado herramientas digitales dinámicas que pueden ser de gran ayuda para tu bolsillo y para tu patrimonio.

Aquí te mostramos sólo algunos ejemplos de los muchos que puedes encontrarte en la red.

Combina futbol con finanzas

Imagina un videojuego donde se combina el futbol con los términos financieros que utilizas en la vida diaria y que, gracias a tu conocimiento, puedas conseguir avanzar con el balón hasta lograr el objetivo de cualquier equipo en el orbe, o sea, meter un gol.

Esto es posible con el juego Futbol para Financiero, la plataforma que Visa ha desarrollado como parte de su programa Finanzas Prácticas.

El futbol es un deporte de tradición y cuando le agregas el componente de los temas de finanzas personales, los combinas en un espíritu competitivo, donde tienes que mostrar la misma consistencia, estrategia y disciplina en ambos temas”, explicó Rocío García, subdirectora de Relaciones Corporativas de Visa México.

Cualquier persona puede jugarlo mediante la página futbolfinanciero.com sin costo alguno; además, viene una guía donde se detallan los términos que son utilizados en el juego y que sirve también para que los padres enseñen a sus hijos conceptos como: crédito, débito, hipoteca, seguros y muchos más.

Calcula cuánto te cuesta tu sueño

Todo mundo tiene sueños en esta vida, tal vez el tuyo sea hacer un viaje, adquirir un automóvil o comprar un inmueble. Para que su sueño no sólo se quede en eso, primero tienes que calcular cuánto es el costo de éste.

Una de las herramientas que te ayudarían a calcular la cantidad que requieres para materializar tu meta es la Calculadora de Sueños.

Esta herramienta, que es parte del programa Consumo Inteligente de MasterCard, funciona de una manera sencilla: escribe tu sueño, sube una imagen representativa a ese anhelo, luego determina desde cuándo piensa comenzar a ahorrar, pone el monto de lo que tú cree que costaría vivir tu sueño y, automáticamente, te saldrá la cantidad que tienes que ahorrar.

“Las personas ya que utilizan la Calculadora de Sueños dicen: ‘Para alcanzar mi sueño no es tanto lo que tengo que gastar, si me organizo sí lo puedo hacer’”, indicó Sofía Macías, consultora de educación financiera de MasterCard.

La herramienta es gratuita y puedes consultarla en la página: consumointeligente.org.

Aprende el arte 
de ahorrar

Ayuda a Don Biyuyo a escapar de las tentaciones y así ahorrar para tener el retiro que desea”, ésta es la leyenda que aparece al inicio del videojuego en línea de nombre Don Biyuyo.

Este juego, creado por la plataforma preparatufuturo.mx (manejada por la Asociación Mexicana de Afores), se basa en la historia de un centavo que tiene que esquivar las tentaciones con el fin de poder convertirse en un billete y tener el futuro que desea, teniendo como objetivo transmitir el mensaje de que para alcanzar el futuro que deseas es necesario ahorrar.

La mecánica del juego es fácil: sólo tiene que presionar la barra espaciadora para conservar tu ahorro y así evitar las tentaciones (la compra de un café, ropa de lujo, algún antojo, etcétera), que en la vida diaria representan un gasto bastante considerable al final del mes, o lo que también se conoce como gasto hormiga.

Para poder jugar, tienes que ingresar a la siguiente página: preparatufuturo.mx/juego y, como en la mayoría de herramientas de este tipo, no tiene costo alguno.

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CRÉDITO: 
Fernando Gutiérrez, El Economista