Campos del cielo, agricultura en equilibrio

Beatriz Galván / Foto: El Economista.mx

Empresa que fomenta la seguridad alimentaria para el futuro

El corazón y la mente de Beatriz Galván están dominados por la ética y la responsabilidad social empresarial. Inspirada en la calidad humana que se mueve alrededor de la comercialización y los procesos de la agricultura orgánica, esta emprendedora inició su negocio, Campos del Cielo, hace unos años en el estado de Morelos.

La gente que se mueve en el ecosistema de la producción, venta y comercialización de productos orgánicos se caracteriza por tener un alto sentido de la ética y es muy sencillo negociar con ellos: tienen la mente más abierta que un comercializador de productos convencionales, por eso decidimos incursionar en este mercado”, señaló Beatriz.

La emprendedora ha tenido que “picar piedra” para colocar a la venta sus productos en el gusto y preferencia de los clientes, y lo ha logrado con éxito en tiendas de especialidad, tianguis orgánicos, restaurantes y diferentes hoteles en Cuernavaca y Tepoztlán, en Morelos, y el Distrito Federal.

Campos del Cielo lleva tres ciclos de producción; es una empresa joven, pues cada periodo agrícola dura un año. Entre las hortalizas y frutas que produce están: chile poblano, pimiento verde, pimiento rojo, calabazas, pimientos amarillos, melón, arúgulas, cilantro, perejil, hiervas italianas y pepinos.

Producen en armonía con el medio ambiente

Desde las semillas que se usarán para la siembra, el tratamiento que se le da a la tierra para producir los alimentos, así como durante el proceso de cultivo, cosecha, empaquetado y envío, no existen químicos que dañen al medio ambiente, al suelo o que repercutan en la salud de los consumidores. Éstas son las reglas por las cuales se rige la empresa.

Es por eso que año con año, Campos del Cielo se somete a un proceso de evaluación y auditorias con Oregon Tilth, una firma certificadora de alimentos orgánicos con validez internacional, para demostrar que sus productos están libres de contaminantes y así, darle valor agregado a su compañía.

En la agricultura convencional cuando vas a sembrar necesitas desinfectar la tierra para asegurarte de que no haya ningún tipo de plaga o enfermedad que se haya quedado del ciclo agrícola pasado, y para ello se requiere ponerle químicos fuertísimos a la tierra, los cuales tienen residualidad de hasta de 15 años y matan toda la biodiversidad que está en las primeras capas del suelo.

En la agricultura orgánica se procura mantener equilibrio con el medio ambiente, con la salud de la planta y el consumidor, ya que los fertilizantes, herbicidas e insecticidas no son tóxicos ni venenosos”, explicó la especialista en comercio internacional y cadena de suministros.

Lección empresarial

Mantener activa una superficie de 11,000 metros cuadrados no ha sido tarea fácil, confiesa la empresaria: “El problema que he tenido es pasar la curva de aprendizaje, porque somos emprendedores, no tenemos una formación de agrónomos y muchas veces hemos comprado insumos que no necesitábamos o hemos utilizado otros que no nos sirven. Las pérdidas han sido altas”.

A pesar de estos vaivenes, Beatriz ha financiado su empresa con capital propio y con la alianza de algunos inversionistas privados que han confiado en el proyecto.

Para llevar al crecimiento a una empresa dentro del sector de los alimentos orgánicos, hay que convencerse de que no somos simples productores, somos empresarios que diseñan estrategias de venta, desarrollan mercado, planean corridas financieras; somos agentes de cambio económico y social dentro de las regiones donde desarrollamos nuestros negocios”, dijo.

Actualmente, la compañía da empleo fijo a seis personas y cuatro más de carácter temporal en el campo; el crecimiento de la empresa en el último año fue de 20 por ciento.


Perfil:

Nombre: Campos del cielo
Empleados: 6 de planta y 4 temporales
Crecimiento: 20%
Contacto: Beatriz Galván Gómez
[email protected]
Campos del Cielo

[email protected]

CRÉDITO: 
Samantha Álvarez