¿Es cierto que hay carreras con menos futuro?

En un mercado laboral, como el mexicano, donde la tasa de desocupación en los jóvenes supera el 7%, según los datos que reporta el Inegi, resulta entendible que quienes están por elegir carrera, o buscan retomar sus estudios, se pregunten ¿qué futuro tengo con lo que estudio?

Son muchas las voces que, ante este planteamiento, responden aludiendo al concepto vocación. Aunque es el gran punto de partida, no considero que sea lo único a valorar. Si hoy tuviera que elegir una carrera (y quizá muchos padres y jóvenes lo ven así) me animaría a revisar, además de la vocación, el retorno de inversión tras estudiar cierto programa y la demanda de ese conocimiento en el mercado.

Valorar el sueldo promedio una vez egresado, frente al costo de la carrera y el costo de estudiar en cierto lugar, es una métrica para determinar el retorno. Estimo que otra herramienta de ‘apoyo’ es hacer un estudio de mercado sobre lo que sucede en tu entorno y a nivel global. No son pocos los ‘futuristas’ que hablan de los empleos por desaparecer en los próximos 15 años y una muestra es el informe “El Futuro de los Trabajos”, difundido en el Foro Económico Mundial (WEF). Este documento aborda el impacto que tendrá la tecnología en el futuro respecto a sustitución de empleos, más no es lo único.

Otro estudio, de la Comisión de Empleabilidad en el Reino Unido, menciona algunas actividades que se verán impactadas por la tecnología en 2030:

  • 70% de las visitas al médico serán sustituidas por exámenes automatizados.
  • 10% de las transacciones financieras globales se realizarán con monedas como Bitcoin.
  • 20% de las nuevas construcciones se realizarán con tecnología impresa 3D.
  • 50% de las universidades tradicionales ‘colapsarán’, abriendo el camino para toda una nueva industria de la educación

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Los productos farmacéuticos tradicionales serán reemplazados por medicamentos individualizados fabricados al momento.

Se proyecta que en 15 años más de 2,000 millones de puestos laborales desaparecerán, proyección suficientemente desafiante para prepararse a escuchar, cada vez más: ¿lo que estudio tiene futuro? Por lo pronto, sugiero lo siguiente para pensar esa pregunta:

1. Ahondar en la vocación = tu identidad. Hay que romper el mito que sólo estudiando ciertas cosas se es ‘millonario’. Es cierto, México y el mundo demandarán con más empuje ciertos egresados y gente formada en oficios técnicos. Poner atención a esos perfiles es importante, pero eso no significa descartar en automático carreras donde puede haber aptitud. Lo indispensable es tener claro ¿por qué esa carrera?
Invertir en definir dónde están tus aptitudes, ¿con qué te sientes identificado a largo plazo?, y elegir con base en ello representa oportunidades laborales. No saber dónde está el talento es un problema.

2. ¿Eres reemplazable? No hay que perder de vista esta fórmula L (learning: conocimientos que adquiriré para trabajar) + C (conocimiento que puede ser sustituido por tecnología), ayuda a definir ‘competencias’ que serán atractivas para ser contratado, independiente a la carrera.

3. Preguntar. Indagar las posibilidades de desarrollo con quien ya tienen experiencia en el mercado, otorga otra perspectiva sobre la opción elegida.

4. Abrazar la tecnología. La digitalización en el lugar de trabajo es un hecho, sobre el cual, no hay marcha atrás. Para el 2030, y más, es indispensable ‘abrazar’ las habilidades tecnológicas y otros conocimientos (de tipo social-emocional, por ejemplo) con que se cuenten para sacar provecho a los recursos en una empresa. Conocimientos generalistas pierden cancha frente a destrezas cómo maximizar.

* La autora es especialista en temas de educación, desarrollo de carrera y recursos humanos. Autora del libro ¡Contrátame! Puedes contactarla en@vargasivonne

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