El franquiciante y el franquiciatario

(FOTO: ARCHIVO EL EMPRESARIO)

Se trata de un compromiso compartido de acompañamiento de largo plazo en el recorrido de la empresa para consolidarla y que crezca

Ferenz Feher
Lo primero que debemos entender es que una franquicia depende tanto del franquiciante como del franquiciatario. Es decir, el dueño de una marca reconocida y los conocimientos inherentes a ella, por una parte, y la persona que decide asociarse para obtener dividendos por la explotación convenida de dicha marca y su correspondiente tecnología.
Se trata de una empresa conjunta, de compromiso compartido, donde el franquiciante no debe pensar que el negocio consiste en financiarse con las primeras cuotas entregadas por el franquiciatario. Porque para franquiciar es necesario entender que ambos asumen derechos y obligaciones.

  1. COMPROMISO DE LARGO PLAZO


Antes de desarrollar su negocio bajo el sistema de franquicias, el empresario debe ser consciente de que se trata de un compromiso de largo plazo donde la finalidad no es capitalizarse de inmediato para rápidamente prescindir del franquiciatario, sino todo lo contrario: acompañarlo a lo largo del recorrido o la ruta que la empresa deberá vivir para su consolidación y eventual crecimiento.
En este sentido, una característica favorable es que en México los contratos son renovables y abarcan un promedio de nueve o 10 años, mientras en países como China son de únicamente 12 o 24 meses.
Aun así, no se trata de romper la sociedad de negocios en una década, sino de renovar el contrato una y otra vez a lo largo del tiempo, de preferencia toda la vida.
Y como dijimos antes: si el negocio tiende a cambiar, entonces el compromiso es entender esos cambios y tomar parte en ellos para evitar quedar estáticos. Porque también hay franquiciantes que siguen aplicando el mismo modelo que desarrollaron hace una década, cuando nuestra economía y nuestro mundo no eran los mismos de hoy.
La responsabilidad básica del franquiciante debe ser dar todo su apoyo al franquiciatario, con el fin de que éste logre ser exitoso. Y esto no se consigue, sino con el trato cotidiano entre las partes.
El apoyo consiste en alimentar y cultivar la relación de negocios diariamente, lo cual permitirá mantener una buena relación, independientemente del giro o tamaño de la franquicia de que se trate.
En suma, el franquiciante debe estar siempre atento a la calidad de atención que brinda a sus franquiciatarios, cualesquiera que éstos sean.
Ahora bien, para brindar ese apoyo debe haber, por supuesto, una estructura financiera, operacional y administrativa. Porque si el franquiciante no entiende de negocios, de mercadotecnia, etcétera, terminará encerrándose en el país sin alcanzar a ver que vivimos en un mundo globalizado. Si no está dispuesto a desarrollar nuevos productos porque piensa que los de hace 10 años eran correctos y siguen siéndolo, está perdido.
De la misma manera, el franquiciatario debe entender que existe un valor implícito, tangible al utilizar un nombre comercial ya probado.
*Director General de Feher & Feher SC
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