Zonas rurales requieren de servicios financieros

Foto: Archivo/El Economista

Es un mercado que no sólo necesita préstamos, sino un proceso de aprendizaje: Fincomún

El sector de las sociedades financieras populares (sofipos) ha registrado crecimientos promedio de 18% en sus carteras en los últimos tres años. Hoy día, atiende a más de 2.7 millones de clientes en el país. Aún así, las zonas rurales y semiurbanas de México requieren todavía de muchos servicios; no sólo de crédito, sino de ahorro, de seguros y de una verdadera educación financiera, sostiene Guillermo Colín, director general de Fincomún, cuya expectativa de crecimiento para el 2013 es de 15 por ciento.

Las sofipos son un elemento importante para acelerar la inclusión financiera. Es un mercado que requiere atención, que no solamente requiere préstamos, sino de un proceso de aprendizaje. Eso es lo que hacemos en Fincomún: campañas de cultura financiera, y nos basamos en que la gente aprenda a ahorrar y a manejar muy bien su crédito, que eso le conviene. Tener bien su Buró de Crédito, estar pagando oportunamente, que no se sobreendeude”, precisa.

En entrevista, ve bien que haya más competencia en el sector de las finanzas populares, ya que hay mucho mercado por atender y necesidades por cubrir. Actualmente, son 45 las sofipos autorizadas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), aunque se prevé que en poco tiempo se superen las 60.

De la población, 60% está en ese nivel de ingresos. Los grandes bancos están atacando 15% del mercado y lo demás lo dejan, pero este mercado tiene necesidad de ahorro, de crédito y de seguros adaptados a sus necesidades”, asegura.

Sin embargo, comenta que se debe estar preparado con el objetivo de poder competir en el mercado de las finanzas populares y ello requiere, en primer lugar, estar regulados, cumplir con la autoridad, tener gobiernos corporativos sólidos, contar con niveles de capitalización adecuados, una apropiada medición de riesgos y adaptarse a las nuevas tecnologías. “Si no tienes esos elementos, te va a costar mucho trabajo”.

Guillermo Colín refiere que, como lo ha manifestado el sector, la reforma financiera que se discute en el Congreso es, en lo general, buena y está de acuerdo con que a las sofipos se les contemple operar con corresponsales, pero añade que la intención de estas entidades es que también se les permita emitir deuda en el mercado de valores y con ello ampliar su fondeo.

Hay algunas sofipos que hemos crecido de manera importante y ya podemos acceder a otros mercados. Podemos hacer colocaciones de papel y sería interesante. Hoy, nuestras fuentes de financiamiento están muy cerradas, entonces, ahí tenemos que revisar esquemas de garantías, por ejemplo, con la banca de desarrollo, y aparte empezar a ver que nos permitan colocar papel a más largo plazo”, expresa.

Añade que los riesgos externos para el sector se centran principalmente en los siguientes puntos: que la banca comercial quiera ingresar de lleno a este mercado, aunque no lo ve en el corto plazo; la competencia desleal que representan muchas sofomes no reguladas; y que pueda generarse un sobreendeudamiento en los clientes porque muchas instituciones no consultan el Buró de Crédito.

Fincomún se redirecciona

Guillermo Colín explica que, en la actualidad, Fincomún atraviesa por un proceso de redirección, pues se tuvieron que cerrar sucursales que no funcionaban en ciudades como Monterrey, San Luis Potosí y Guadalajara, para expandirse mejor en su campo de acción, que es el centro del país, donde se abrieron a finales del 2012 plazas en los estados de Hidalgo, Morelos y Tlaxcala.

Tenía 100 sucursales, bajé a 70 y hoy estoy en 90. Hicimos una reclasificación geográfica. Estamos en el camino, direccionando”, expresa.

Fincomún ofrece servicios de crédito, ahorro y seguros a cerca de 100,000 clientes. Su cartera asciende a casi 900 millones de pesos. La tasa promedio que cobra es de 76% anual y tiene más de 1,600 empleados.

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CRÉDITO: 
Edgar Juárez, El Economista