Sofomes podrán regularse voluntariamente

Foto: Archivo/El Economista

Las sociedades que obtengan la aprobación no podrán ajustarse de nuevo al régimen ENR

La reforma financiera aprobada la semana pasada en la Cámara de Diputados da la posibilidad a las sociedades financieras de objeto múltiple no reguladas (sofomes ENR) de migrar a la figura regulada de manera voluntaria, siempre y cuando cumplan con ciertos requisitos.

Éstos son, de acuerdo con el documento que aprobó la Cámara Baja (aunque falta su ratificación en el Senado): que su capital social suscrito y pagado, sin derecho a retiro, así como su capital contable, sean cuando menos equivalentes a poco más de 2.5 millones de unidades de inversión que equivalen a alrededor de 12.5 millones de pesos.

Asimismo, que mantengan, cuando menos, tres años continuos de operación como sofom, previos a la solicitud que realicen de convertirse en regulada; además de que acrediten que durante dicho periodo 70% de sus ingresos provino de las actividades que constituyen su objeto social principal.

La solicitud de pasar de sofom ENR a regulada deberá formularse ante la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y tendrá que ajustarse a las disposiciones de carácter general que al efecto expida el órgano regulador.

Las aprobaciones podrán ser otorgadas o denegadas discrecionalmente por la Comisión, según la apreciación sobre conveniencia de su incorporación al régimen de entidad regulada, los plazos mínimos en que las sociedades puedan ajustarse a las normas prudenciales de carácter general que deban observar de conformidad con la ley y demás disposiciones”, detalla el documento aprobado en San Lázaro.

Ante la posible aprobación, las sofomes que la obtengan no podrán ajustarse nuevamente al régimen de entidad no regulada.

En la actualidad, sólo son sofomes reguladas las que están ligadas a algún banco, empero la reforma financiera amplía esta posibilidad (además de la opción de buscarlo de manera voluntaria), a las que tengan vínculos con sociedades financieras populares (sofipos) y comunitarias (sofincos), cooperativas de ahorro y préstamo (socaps) y uniones de crédito. De igual forma, a las que emitan valores de deuda.

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CRÉDITO: 
Edgar Juárez, El Economista