Microcréditos provocan más daño: BM

Foto: El Economista

Cerca de 2,500 millones de personas en el mundo no tienen acceso a servicios financieros

En Brasil, los clientes pueden acceder a sus cuentas a bordo de un banco flotante en el Río Amazonas. En México, los residentes rurales encuentran servicios bancarios dentro de tiendas como Walmart, 7-Eleven o en su farmacia local.

La tecnología móvil y las reformas a los reguladores han hecho más fácil y más económico para las compañías privadas y públicas de todo el mundo el ofrecer servicios bancarios a los pobres, jóvenes, mujeres, residentes rurales y otros que carecen de acceso.

Pero en un nuevo reporte, el Banco Mundial (BM) advirtió que, si bien algunos servicios como las cuentas de bajos cargos claramente benefician a los pobres y a las pequeñas empresas, otros —como el microcrédito, los microseguros y el alivio a la deuda— pueden provocar más daño que bienestar.

“Somos muy cuidadosos para asegurarnos de que no estamos diciendo que todos deberían dar préstamos”, dijo Asli Demirguc-Kunt, directora de Investigación del BM y coautora del reporte sobre servicios financieros.

En su lugar, el BM alienta a los gobiernos a reducir las barreras de los reguladores, los obstáculos legales y otros factores que hacen que los servicios financieros sean demasiado caros para algunos, como fomentar la competencia y proteger los derechos de los acreedores.

El acceso a los servicios financieros ayuda a los más pobres del mundo a ahorrar, para que puedan invertir en educación y mejorar su nivel de vida, y permite a las pequeñas compañías pedir prestado para que puedan crecer.

También facilita a los gobiernos el dirigir subsidios y ayuda financiera a las cuentas bancarias de los más necesitados.

Más de 50 gobiernos se han comprometido a mejorar la inclusión financiera o la cantidad de personas y compañías que utilizan servicios financieros.

El presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, también anunció el mes pasado una meta de acceso universal a los servicios financieros antes del 2020.

Ahora, cerca de 2,500 millones de personas o la mitad de la población adulta del mundo carece de acceso a servicios financieros.

En general, los gobiernos deberían evitar el crédito directo y los préstamos a través de bancos estatales, ya que estas intervenciones pueden fomentar la intervención de la política, según el organismo internacional.

CRÉDITO: 
Reuters