FIRA colocó $2,470 millones en créditos

Foto: Archivo/El Economista

De lo cuales, 92% se va al sector agropecuario y 8% es para pymes rurales

En lo que va del año, Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA) ha colocado 2,470 millones de pesos en créditos otorgados a productores agropecuarios del estado, informó Alfonso Cruz López, residente estatal del organismo.

Comparó que la cifra representa un incremento de 20%, en comparación con el mismo periodo del año pasado, lo cual atribuyó a la disposición de los productores para tecnificar sus cultivos, así como a la coordinación de la institución con diversas dependencias de gobierno.

De acuerdo con Cruz López, muchos productores —incluso— visitan otras regiones del país, para enterarse de lo que están haciendo sus similares e implementarlo en sus parcelas.

El promedio de los créditos otorgados por la institución oscila en los 40, 000 pesos, los cuales son destinados a diversos proyectos, entre los que se encuentran invernaderos para el cultivo de maíz, compra de implementos agrícolas, establos lecheros y engorda de ganado.

“El crédito se otorga en función de las necesidades que tiene el proyecto y con base en la capacidad de pago del productor que se va a financiar”, explicó.

Actualmente, 24 intermediarios financieros (entre bancos, arrendadoras y sociedades financieras) participan con la residencia estatal de FIRA, advirtió.

Del recurso colocado por FIRA 92%, dijo, se destina al sector agropecuario y 8% restante se coloca en pymes rurales, que llevan a cabo actividades económicas que no están relacionadas con el sector agropecuario y que se desarrollan en las poblaciones menores a 50,000 habitantes.

En función de las solicitudes con que cuentan los intermediarios financieros, FIRA estima que al cierre del 2013 habrá colocado 3, 000 millones de pesos en créditos, 500 millones más que el año pasado.

Además de otorgar apoyos financieros, FIRA ofrece a los productores agropecuarios diversos tipos de orientación para que mejoren su producción.

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CRÉDITO: 
Lourdes Durán, El Economista