Asofom trabajará con Telecomm Telégrafos

Foto: Archivo/El Economista

La empresa intermediaria tiene presencia en 1,100 comunidades del país

La Asociación de Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Asofom) firmará un acuerdo con Telecomm Telégrafos para que las más de 1,600 oficinas de este organismo gubernamental funcionen como corresponsales que permitan llevar servicios básicos a las comunidades más apartadas.

Luis Quijano Axle, presidente de la asociación, explicó que dicho acuerdo será signado en el marco de la VII Convención Nacional de la Asofom, que inicia hoy. En la actualidad, Telecomm sólo opera como corresponsal de siete bancos.

En entrevista, Quijano detalló que gran parte de las sofomes agremiadas a la Asofom entrarían a este programa con Telecomm, el cual tiene presencia en poco más de 1,100 comunidades en todo el país, principalmente en zonas rurales, que es donde casi no hay presencia de servicios financieros.

“En la convención vamos a firmar con Telecomm, que es el que hoy tiene mayor amplitud en el número de municipios a los que podría llegar una institución financiera”, refirió Quijano.

A finales de agosto pasado, Telecomm firmó un convenio con el Programa Nacional de Financiamiento al Microempresario (Pronafim) para que las microfinancieras que trabajan con este último (incluidas sofomes) pudieran utilizar las oficinas del organismo de telecomunicaciones como corresponsales. El programa no se ha puesto en marcha porque aún discuten el tema de las tarifas que los intermediarios deberán pagar.

Cuenta con 40,000 clientes

La Asofom llega a su VII convención con 139 agremiados, cerca de 40,000 clientes y una cartera de 69,000 millones de pesos en créditos que van desde los dirigidos al agro hasta vivienda, pasando por préstamos para consumo y de nómina, entre otros.

En el evento, que se desarrollará hoy en la Riviera Maya, participarán autoridades de la banca de desarrollo, de la Secretaría de Hacienda, de la CNBV y la Condusef, así como especialistas de diferentes países.

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CRÉDITO: 
Edgar Juárez, El Economista