El impacto de tu alimentación en los resultados de la empresa

Bueno bueno, ya sé… me vas a decir que la vez pasada hablaba de tomar o no vacaciones y ahora hablo de la alimentación y que ya parezco coach de vida…¡pues sí! ¿O acaso no es parte todo eso de un empresario? Todo lo que nos ocurre como seres humanos: funciones biológicas, alegrías, tristezas, viajes, etc. se refleja en la forma de trabajar y, por consiguiente, en las empresas, así que, ¡sí! ¡Vamos a hablar de la alimentación!

Para empezar, quiero hacerte consciente de la importancia de una buena y equilibrada alimentación por la cantidad y calidad de energía que te aporta en el día a día. Tengo colegas que me dicen que se sienten cansados del trabajo o de lo que hacen, y cuando le rascamos al asunto, resulta que no es el trabajo por sí mismo sino es su alimentación la que los tiene en un estado de indiferencia y agotamiento.

Ahora bien, no quiero decirte que no comas las cosas que te gustan, ni mucho menos darte un plan alimenticio porque no soy nutriólogo, pero sí poder contribuirte con lo que creo que funciona como un mínimo aceptable para hacer que tu vida como empresario marche bien con respecto a la alimentación. A continuación tres pequeños puntos a revisar para ello:

  1. Bebe suficiente agua. La deshidratación es la principal causa de la fatiga y es una de las causas de no poder pensar claramente para tomar decisiones. No te voy a decir que tomes 1 o 2 litros al día, pero sí que cada vez que tengas sed, procures tomar un vaso completo de agua natural para mantenerte hidratado.
  2. Come a tus horas. No estoy en contra de las colaciones; muy al contrario, pero cuando estas sustituyen al tiempo de la comida, ahí ya no funciona. Trata de desayunar, comer y cenar a la misma hora o con una variación de más menos 1.5 horas para habituar a tu cuerpo.
  3. Complementa tus antojos con cosas saludables. No dejes de comer lo que te gusta si no quieres, pero si no es lo más sano entonces cómelo con algo que sí lo sea y así digamos que el efecto es CERO, si lo podemos llamar así.

Recuerda siempre que el impacto de todo lo anterior es tu forma de trabajar y sobre todo, de relacionarte con los demás (en casa y en la empresa), que son también quienes pueden estar pagando el precio de una inadecuada alimentación tuya. ¡Buen provecho!

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