Planificar e innovar para enfrentar riesgos

Existen un sinnúmero de dificultades que las pequeñas y medianas empresas enfrentan en su operación diaria. Son las startups, las organizaciones que están atravesando las primeras etapas del proyecto empresarial, las empresas que encuentran más peligros. El motivo es sencillo: Estableciendo un símil con la vida humana, las startups son los niños que apenas están descubriendo el mundo y dando sus primeros pasos.

Los problemas pueden venir del interior de la organización y ser estratégicos: Una posible falta de estructura o del correcto enfoque para hacer negocios; o pueden ser riesgos puramente operativos: Un mal manejo de inventarios o poca supervisión del trabajo.

También encontramos riesgos externos. Como emprendedores, debemos poner atención al entorno en el que creamos nuestros proyectos, ya que los problemas de inseguridad, el impacto negativo de movimientos sociales o la corrupción, por citar algunos ejemplos, son factores que a corto y mediano plazo pueden ser trascendentales para el futuro de nuestra empresa.

De acuerdo con el Índice 2015 del Instituto Mexicano para la Competitividad*, las pymes generan en nuestro país un 52% del PIB y el 72% del empleo. Al mismo tiempo son las organizaciones más afectadas por el mal de la corrupción, ya que se encuentran en desventaja por no contar con recursos para el pago de gestores e intermediarios que les permitan trabajar; no digamos ya los sobornos que pueden ayudar a “ganar” un contrato, sin importar que presenten mejores servicios y productos al mejor precio.

Dichas trabas son los más grandes obstáculos que los emprendedores debemos superar, porque a la larga nos pueden acarrear deudas y compromisos que compliquen la administración y operación de la empresa, no solo por la falta de recursos, sino por la pérdida de oportunidades de crecimiento e innovación.

Ante ello, como mecanismo de defensa natural, es trascendental tener en mente la evolución de nuestra oferta al mercado, ya sea buscando y encontrando nuevos clientes con quienes trabajar, encontrando nuevas zonas de operación, mejorando procesos internos e invirtiendo en posibles nuevas mercancías o servicios que consigan generar nuevos ingresos con mayores rendimientos a nuestro emprendimiento.

Ser emprendedor significa no quedarse quieto, sino continuar con la búsqueda sistemática de nuevas opciones de inversión y crecimiento de nuestra empresa, de tal manera que si el negocio con un cliente o socio termina o se presentan dificultades por problemas externos, siempre tengamos a la mano diversas opciones para dar respuesta y continuar con el desarrollo de nuestros esfuerzos empresariales.

*Fuente: IMCO
http://imco.org.mx/wp-content/uploads/2015/11/2015-ICI-Presentacion_comp...

El autor es Eric Mergenthaler, Director General de Active International México
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