El problema de la administración: El Capital

Cuando un empresario emprendedor, ve que su empresa va creciendo y que el potencial del mercado es muy grande, empieza a buscar posibles fuentes de financiamiento. La mayor parte de los casos, se encuentra con que todas las fuentes de financiamiento interno y externo tiene un límite, en el caso del financiamiento interno, marcado por la cantidad de recursos remanentes que el negocio permite reinvertir; en el caso del financiamiento externo, ese límite está definido por el riesgo que los bancos o cualquier otro está dispuesto a correr en el negocio, pero con el dilema de que a mayor riesgo, mayor costo del dinero.

Cuando las perspectivas del mercado permiten predecir un crecimiento importante, las necesidades de inversión en las empresas se vuelven un asunto de prioridad estratégica. Es entonces que el emprendedor, tiene que volverse un empresario, y aceptar que tiene que invitar a socios que estén dispuestos a arriesgar su dinero conjuntamente con él para invertir en el crecimiento de la empresa. Eso quiere decir que normalmente aceptaremos nuevos socios o accionistas para invertir en proyectos de largo plazo, en donde las perspectivas de crecimiento son mayores a la capacidad de la empresa para invertir en ello mediante fuentes internas o financiamientos externos.

Existen varias maneras de atraer nuevos inversionistas que estén dispuestos a comprometer su dinero en el crecimiento de la empresa. La primera sería invitando directamente a amigos o familiares con dinero, esta es un forma muy poco efectivo de obtener los fondos.

La segunda sería el obtener recursos de lo que se llaman inversionistas institucionales, estos son normalmente fondos de inversión u otras instituciones de administración de ahorros o inversiones a largo plazo de inversionistas conocedores y enterados. Esto se hace mediante intermediarios expertos que pueden ser casas de bolsa o banqueros de inversión.

La tercera forma es hacer una colocación de acciones entre el gran público inversionista. Esto se hace mediante la colocación en la bolsa de valores, utilizando un agente colocador que es una Casa de Bolsa registrada en l Comisión Nacional Bancaria.

Para lograr una colocación adecuada, las empresas deben tener una preparación previa. Dentro los pasos a seguir en esa preparación previa, están:

  • Modificar los estatutos de la sociedad para que sea una sociedad anónima bursátil (SAB), que de acuerdo a la Ley del Mercado de Valores, son las que pueden emitir títulos de acciones que sean intercambiados en la Bolsa.
  • Modificar la estructura de gobierno corporativo, para incluir un consejo de administración que incluya adicional a los accionistas de control, miembros independientes que mejoren las prácticas de la empresa.
  • Crear comités dependientes del consejo de administración encargados de las áreas de supervisión aumentada como son el comité de vigilancia y el comité de prácticas corporativas, entre otros.
  • Adoptar en la contabilidad las normas internacionales de información financiera (IFRS por sus siglas en ingles). 5) Llevar a cabo una auditoría de los estados financieros por los últimos tres años y emitir los estados financieros auditados con IFRS por esos períodos.
  • Llevar a cabo una revisión integral de los asuntos legales, fiscales, contables y otros temas relevantes para asegurar a los colocadores y abogados que intervengan en la colocación que todos los asuntos de la sociedad están en orden.
  • Elaborar un prospecto de colocación que incluya información sobre la empresa, su historia, su operación, su administración, su desempeño financiero, el uso propuesto de los recursos, la información financiera y los informes de la administración, abogados y dictamen de los auditores externos.

C.P.C. Luis Alberto Cámara Puerto
Socio director de PKF México
@PKFMexico

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