El problema de la administración: auditoría interna

Desde que el hombre empezó a hacer negocios a distancia, tuvo la preocupación de que los encargados de hacerlo cumplieran con sus designios. En ese momento surgió la necesidad de la vigilancia en los negocios.

En el proceso administrativo, uno de los elementos que ayuda a la eficiencia de administración es la vigilancia. Ya hemos hablado de la vigilancia de los negocios de la empresa a través del gobierno corporativo y la auditoría externa, sin embargo la vigilancia permanente la tiene que hacer un órgano interno que sea independiente de la administración.

Lo último que quiere el empresario es tener un área que sea comparsa de los operadores del negocio. Lo que necesita es tener gente que esté al pendiente de que las operaciones sean mantenidas dentro de un rango aceptable de eficiencia con eficacia y honestidad.

Para cumplir con todos esos requisitos las empresas deben tener un área que esté alerta al cumplimiento absoluto de las políticas y procedimientos dictados por la administración. Y en su caso, tenga la independencia absoluta para decirle al empresario en dónde se está equivocando.

La auditoría interna es la herramienta interna de vigilancia que tiene la administración para ejercer la función de una revisión sistemática, coherente y permanente en las funciones estratégicas del negocio.

Las condiciones de una función verdaderamente independiente de auditoría interna son las siguientes:

  • No debe depender de un funcionario al cual esté revisando, como por ejemplo el contralor, el director financiero o el gerente general.
  • Debería ser nombrado por la asamblea de accionistas y reportarle directamente al consejo de administración.
  • Tener la autoridad suficiente dentro del negocio para solicitar información interna o externa, que necesite sobre los temas que requiera para realizar su trabajo y esta ser proporcionada sin limitaciones.
  • Tener la experiencia y capacidad suficiente para que pueda revisar la operación e interpretar la información para llegar a conclusiones informadas y correctas sobre las transacciones llevadas a cabo por la administración del negocio.
  • Tener una moral y ética de trabajo intachable sin conflictos de interés en el negocio de la empresa.
  • Contar con recursos y personal suficiente para ejecutar sus responsabilidades sin limitación alguna.
  • Poder acceder a especialistas en las áreas que así lo requieran para poder adquirir los elementos suficientes para tener un juicio informado sobre los asuntos relevantes del negocio.

Las empresas no siempre pueden darse el lujo de tener un área fija que ejerza estas funciones de manera recurrente. En esos casos, pueden optar por contratar un servicio externo independiente que los asista en esta función, esto es un “outsourcing” o tercerización de la auditoría interna.

La administración tendrá en consecuencia la obligación de atender todos los hallazgos que detecte el auditor interno en el ejercicio de sus funciones y tomar las medidas correctivas que considere eficaces, eficientes y necesarias para corregir las deficiencias detectadas por el auditor.

La auditoría interna es una herramienta primordial de la administración en el proceso de gobierno corporativo en su función de promoción de adhesión a las políticas revisadas, aprobadas y emitidas por este órgano para alcanzar los objetivos del negocio o entidad.

El autor es Socio director de PKF México