La innovación como clave de éxito

Un tema fundamental en la sobrevivencia de cualquier organización es su capacidad para adaptarse a los tiempos cambiantes. Hoy más que nunca lo estamos viendo. Han pasado seis meses desde que a nivel mundial se declaró una pandemia (dependiendo de cada país, en algunos más tiempo y en otros menos), y las costumbres de las personas han ida cambiando y adaptándose a la nueva circunstancia.

Es cierto que el impacto en la economía ha sido enorme, también que se han perdido muchos empleos y los problemas sociales, que ya existían, se han agravado. En los ámbitos laborales y educativos, es en donde ha habido cambios más radicales. Las personas han aprendido a que mucho de lo que se hacía en el lugar de trabajo, se puede hacer en casa.

La escuela en casa, aún cuando siempre ha existido, hoy en día se ve como una alternativa real y accesible a muchos. Es cierto que todo esto no aplica a todos, las carencias de la población más vulnerable provocan que se les amplíe la brecha en el acceso a la educación de calidad.

El cambio que esta situación ha traído implica para la sociedad, las empresas y los gobiernos, retos enormes que deben ser cubiertos para evitar el deterioro en el nivel de vida de la población del mundo, sobre todo en aquellos más vulnerables.

Es en todo este panorama que la innovación adquiere un cariz más importante en la solución de los problemas de la humanidad. Las organizaciones, sean éstas empresas, entidades del gobierno u organizaciones no gubernamentales o no lucrativas, tienen que hacer uso de todos aquellos recursos que estén a su alcance para sobrevivir y ser parte de la solución a los problemas de la humanidad.

Hoy en día, la tecnología existe y, de alguna manera y está al alcance de todos. No estoy hablando de tecnología de punta o ciencia atómica, hablo de todos aquellos desarrollos tecnológicos que forman parte de nuestra cotidianidad y que en muchos casos damos por sentado, pero que no percibimos como parte de la solución.

Desde un mal llamada teléfono celular, que en realidad es un dispositivo que incluye una computadora u ordenador, que es miles de veces más poderoso que aquel que se utilizó para enviar el apolo a la luna en 1968, hasta todos los productos y servicios que están a nuestro alcance y que pueden convertirse en insumos para hacernos productivos.

Las empresas pueden dejar de producir por que en su mercado no hay demanda o pueden ajustar sus producciones para ofrecer al mercado aquello que sí está siendo requerido. Ya lo hemos visto, muchas empresas, han dejado de producir artículos y accesorios de moda, y se han puesto a producir mascarillas, otras se han volcado al negocio de la logística y distribución u otros se han puesto a hacer camas de hospital.

La capacidad industrial existe, la mano de obra también, el capital o el financiamiento también ha estado a disposición de aquellos que traen proyectos factibles. La voluntad de los empresarios y empleados para seguir adelante es lo que saca a la sociedad del letargo que puede producir la pandemia o cualquier otro fenómeno que nos afecte.

En muchos aspectos, la sociedad actualmente tiene muchos retos a solucionar; sin embargo, no somos, como lo mencionan muchos catastrofistas, un grupo da animales inertes que están esperando la extinción, somos una especie que provoca el cambio y que modifica su entorno para adecuarlo a sus necesidades. El futuro del ser humano está regido por el ser humano mismo y lo que realice para lograr un mejor porvenir.