Generar confianza

Hoy todo mundo está preocupado por que algunas acciones del gobierno no generan confianza entre los inversionistas. La incertidumbre está en cualquier conversación que nos encontremos y por supuesto existen los que quieren la renuncia en pleno del gobierno; sin embargo, no es objetivo de esta columna hacer polémica al respecto ni entrar en discusión en cuanto a las acciones concretas a seguir. Los problemas que han surgido últimamente son muchos y de muy diversa índole, como ya mencioné en la columna del 10 de marzo, estamos en la tormenta perfecta.

También ha venido circulando un artículo, que desconozco su origen y que además lo han utilizado en alguna estación de radio, en el que hablan de lo que vivieron aquellos que nacieron en el año 1900. Yo personalmente, creo que todas las generaciones han tenido sus crisis, yo nací en el año de 1960 y me han tocado las crisis generadas por los movimientos sociales, varias crisis financieras y alguna epidemia. No se trata de ver a quien le ha ido mejor o peor, ni de comparar las ventajas que tenemos ahora con las que tuvieron antes. Se trata de saber cómo enfrentar cualquier situación y salir fortalecido de ella.

El empresario, siendo el líder de su negocio, tiene la responsabilidad de sacar adelante a su empresa y a todos aquellos que han creído en ella. En ese proceso tendrá que tomar decisiones difíciles para que todo pueda salir adelante. Algunos estarán en posibilidad de hacerlo y otro no. Es un hecho que por parte del gobierno no habrá apoyos y que, por otro lado, este procurará hacerse de recursos para cubrir sus necesidades. La banca ha apoyado, sobre la base de que de todas maneras es negocio para ella. De ahí que, en las columnas de semanas anteriores, he hecho énfasis de analizar muy bien las proyecciones de flujo de efectivo y ver las posibilidades reales de pago.

Detrás de todo esto, está la confianza, y antes que la confianza de los demás, el empresario y la empresa, se tiene que ganar la confianza en sí mismos. Esta crisis no es eterna y dentro de algunos años, la veremos como otro evento histórico en nuestra sobrevivencia. La forma en que salgamos adelante dependerá de la capacidad que tengamos de superar nuestros miedos y frustraciones y nos pongamos a hacer lo que siempre hemos sabido hacer mejor, que es trabajar.

Una vez que hayamos recuperado la confianza en nosotros mismos, la siguiente tarea es recuperar la confianza de nuestros aliados de negocio; clientes y proveedores, empleados y nuestros socios financieros. Esta confianza solamente la vamos a lograr mediante la acción. Es decir, mediante los hechos demostraremos a los demás que podemos recuperarnos y recuperar el nivel de actividad que teníamos antes de la crisis.

Regreso al tema del trabajo. Al final de cuentas el trabajo y la capacidad del empresario y de su empresa de hacer las cosas es el principal activo que tienen para demostrar que existe la voluntad de salir adelante.

Muchas empresas han pasado por períodos de crisis y han podido salir adelante. Ha significado reestructuras y negociaciones que la mayor parte de las veces han sido muy complicadas y con decisiones muy difíciles; sin embargo, al pasar de los años, se han fortalecido y hoy son más fuertes de lo que fueron antes de sus crisis.

Esto me lleva a otra reflexión y es el aprendizaje. El proceso de la crisis debería estar mostrando al empresario y a la administración de su empresa todas aquellas debilidades y errores que los hicieron más vulnerables. Los empresarios y administradores de las empresas tienen que sacar su libreta y hacer un análisis honesto de todas aquellas situaciones que antes durante y después de la crisis pudieron haber hecho mejor. Deben tomar la experiencia de aquellas acciones que resultaron y de aquellas que no funcionaron y tomar las buenas y diseñar procesos que les permitan evitar en el futuro las malas.

Escuché el otro día que en Japón la palabra equivalente a crisis tiene, además un significado de oportunidad. Tomemos la oportunidad para salir mejores de esta crisis y recuperar la confianza.