Evaluación de alternativas de financiamiento para la reactivación de operaciones

Hoy la principal preocupación de los administradores de empresas es la forma de reactivar la operación del negocio, de una manera que éste no solamente sobreviva, sino que alcance niveles de productividad y rendimiento deseados.

Me han llegado por redes sociales múltiples mensajes de empresarios que muestran frustración y desesperanza por, no solamente la situación de las restricciones de la pandemia, sino también por otros eventos que están afectando tanto a los individuos como a los negocios, como la inseguridad y el anuncio de perspectivas económicas negativas.

Este es un artículo complementario a los que he venido escribiendo en las últimas semanas, relativas a el manejo del flujo de efectivo, la administración de la cuarentena, prepararse para la recuperación, etc., que busca ser una pequeña ayuda a los micro, pequeños y medianos empresarios a sortear la crisis de una mejor manera. La solución a los problemas es el trabajo y gracias a Dios, todavía tenemos la posibilidad de seguir adelante.

Lo primero que hay que hacer es determinar cuál será el nivel de ventas que el negocio puede alcanzar al regresar a las labores operativas. Este nivel dependerá de las necesidades que los consumidores o clientes tengan de los bienes o servicios que la empresa pone a su disposición y de la posibilidad de adquirirlos. Es necesario considerar la posición del negocio ante la competencia y hasta donde podrá anticiparse a cubrir las necesidades del mercado.

Después, el administrador tendrá que hacer un análisis exhaustivo de la disposición de recursos que la entidad posee en efectivo en caja y bancos, inversiones, cuentas por cobrar, inventarios y cualquier otro activo que pueda convertirse en un recurso líquido, así como el tiempo que llevará lograrlo en cada caso. Además tendrá que tomar en consideración la necesidad de tener que otorgar plazos y condiciones a sus clientes que permitan que ellos puedan también comprar los productos, y eficientar los niveles de inventarios de insumos y productos para, sin poner en riesgo la operación del negocio disminuir la inversión en este.

También tendrá que hacer un análisis de todos los compromisos a enfrentar en los próximos meses, así como la posibilidad de renegociar, lograr un mayor plazo y mejores beneficios.

También será necesario llevar a cabo un análisis crítico de los costos y gastos que la empresa incurre rutinariamente y poder determinar qué ahorros son posibles hacer sin afectar la operación básica del negocio, también buscar las oportunidades de eficiencia en su operación. Este análisis tendrá que incluir aquellos costos, si es que son necesarios ante las circunstancias y el rearranque de operaciones, como poner en condiciones operativas la maquinaria y el equipo o la preparación de las áreas de trabajo para cumplir con las nuevas disposiciones sanitarias.

Con todos los factores anteriores el administrador deberá determinar las necesidades de financiamiento para la reactivación y operación, teniendo en cuenta que deberán optimizarse para no caer en un sobreendeudamiento que tenga una carga demasiado alta para el negocio.

Teniendo en consideración todo lo anterior, el administrador deberá explorar las posibles fuentes de financiamiento empezando por las más baratas como el financiamiento de proveedores, préstamos de las instituciones financieras y accionistas, etc.

Dentro de las posibles fuentes de financiamiento están las alternativas de arrendamiento de propiedades, maquinaria y equipo, ya sea financiero u operativo. Si la empresa ya cuenta con activos necesarios, pero tiene una insuficiencia de capital de trabajo, puede optar por vender los equipos a una arrendadora y rentarlos para lograr construir el capital de trabajo necesario para reiniciar las operaciones de la empresa.