La administración, el gobierno corporativo y el valor del negocio

Una de las grandes preguntas de los empresarios es ¿cuánto vale su negocio? Existe el valor contable, es decir el que arrojan los estados financieros, cuando estos cumplen con las Normas de Información Financiera o algún otro esquema de normas contables válido, que puede variar en función a como varíen esas normas contables. Otra forma de valor es determinar el valor actual (mercado, avalúo u otro método de determinar el valor presente razonable) de los activos tangibles e intangibles, disminuyendo a esto el valor presente de las obligaciones. También existe el método de valor presente de los flujos netos futuros que generará el negocio basado en el nivel actual de las operaciones más los crecimientos esperados.

Dentro de los activos intangibles, existen valores como marcas y patentes de propiedad exclusivos del negocio, que cuando fueron creados no tenían un valor que aumentará el valor contable de la empresa, pero usualmente son tomados en cuenta mediante avalúos cuando se determinar el valor de la compañía.

Sin embargo, los elementos que más valor les da a los negocios son los siguientes:

  • El desempeño de la empresa en el logro de sus objetivos. Esto se determina mediante los ingresos y los flujos netos de operación que se tienen en el desarrollo de sus actividades, es decir, ingresos menos gastos.
  • El retorno que se tenga sobre las inversiones productivas; en cuánto tiempo se recupera el dinero invertido en los activos adquiridos o construidos que nos ayudan a generar los ingresos.• Un manejo responsable de los recursos de la empresa, manteniendo en un nivel razonable y suficiente el equilibrio del capital de trabajo, de inversión y evitando desembolsos superfluos.
  • Una administración de riesgos clara y transparente, en donde la administración conozca los riesgos inherentes a su actividad y tome las medidas para mitigarlos.
  • La claridad y la transparencia de la empresa para reportar a los terceros los resultados, la situación financiera y las demás acciones del negocio en cumplimiento con el mandato de alcanzar los objetivos.
  • Una comunicación oportuna y honesta de malas noticias, es esencial para la credibilidad de la empresa para con terceros. Esta debe ir acompañada con las acciones sustentadas para mitigar los efectos de cualquier evento o asunto negativo que la empresa pueda tener.

Todos los puntos anteriores dependen de una buena gestión por parte del gobierno de la entidad y de su administración. La comunicación institucional sobre los temas del negocio debe ser honesta, clara y consistente, evitando contradicciones y asuntos que puedan ser interpretados de una manera nociva para los intereses de la empresa, sus socios y los demás interesados. De ahí que la comunicación institucional debe estar a cargo de un solo vocero autorizado, que tenga la habilidad y el conocimiento para informar sobre los asuntos del negocio.

Las empresas privadas, serán beneficiadas con todas estas medidas en el sentido de que los clientes y consumidores, así como sus proveedores y acreedores, tendrán la confianza en el negocio y sus proyectos y, en consecuencia, aumentar el valor intangible de la empresa.

En el caso de las empresas públicas o de interés público, como las que cotizan en Bolsas de Valores, todos los asuntos mencionados  darán al gran público inversionista una confianza en la empresa y por lo tanto un apetito por invertir en ella. Esto significará un incremento en el valor de mercado por simple demanda de las acciones. Este fenómeno de mercado es la otra metodología que se puede tener para determinar el valor de un negocio, y la dependencia de la oferta y la demanda de los títulos de acciones o bonos que la empresa emita en los mercados.