La administración del dinero en tiempos de pandemia II

El gobierno federal anunció que en próximos días se llevará a cabo una apertura gradual de la movilidad social, incluyendo la actividad económica que empezará en aquellas regiones que han sufrido un menor impacto de contagio de Covid-19. Esta reapertura se llevará a cabo manteniendo las normas sanitarias que han sido establecidas para la pandemia, entre otras, la sana distancia, el uso de tapabocas y otros artículos de protección, el monitoreo de la salud de los empleados y proveedores que ingresen a las instalaciones, entre otros.

Lo anterior significa que los encargados de la administración de las empresas en esas regiones tienen que empezar a planear el reinicio de operaciones, incluyendo el acondicionamiento de sus instalaciones para cumplir con las normas de sana distancia, procesos de limpieza y seguridad sanitaria. Además, tendrán que implementar un protocolo de reacción si aparece un brote de contagio, incluyendo la identificación de las personas y áreas con las que pudo haber tenido contacto el contagiado. Esto tendrá un costo extra al del reinicio de operaciones y de la operación normal.

Como comentamos la semana pasada, la administración de las empresas debe elaborar presupuestos de flujo de efectivo para cumplir con todos esos requerimientos y proteger a sus empleados, funcionarios y, en consecuencia, la continuidad de las operaciones. Ese proceso tendrá que identificar las fuentes de recursos que requiere la empresa.

La primera opción podrá ser los recursos que la propia empresa tenga disponibles, para esto la administración tendrá que revisar los planes anteriores y ajustar para eliminar desembolsos superfluos o no necesarios y aplicar esos recursos en la reactivación. El problema reside cuando la empresa ha vivido al día, entonces tendrá que revisar toda la estructura de gastos y hacer los ajustes pertinentes para aprovechar todas las oportunidades de ahorro.

La segunda opción son los proveedores de mercancías y servicios. Habrá que revisar y verificar hasta donde puede apoyar un financiamiento adicional en la compra de materias primas, insumos o productos, o en la contratación de los servicios que utiliza la empresa. En ese caso hay que reconsiderar las condiciones de cada proveedor y buscar alternativas de las que se puedan obtener mejores condiciones.

Otra opción es la aportación de capital por parte de los socios o accionistas de la empresa. Para que los socios hagan una aportación adicional, la administración tendrá que presentar un plan de negocios atractivo que les otorgue un rendimiento mejor del que obtendrían en otra inversión, o bien convencer a los accionistas, si éstos no pueden hacer la inversión, de aceptar a otros inversionistas que tengan la capacidad e interés de aportar ese capital adicional.

También la administración puede acudir a las instituciones financieras, tanto de banca comercial, como de desarrollo para obtener el financiamiento necesario para el reinicio de las operaciones. Tendrá que presentar todos los elementos que den la certeza de que el negocio generará los recursos suficientes para operar y pagar sus financiamientos.

Otra fuente de financiamiento son los acuerdos de diferimiento de impuestos y cuotas de seguridad social. Sin embargo, estas son caras y de alto riesgo, por lo que no es recomendable basar el financiamiento del reinicio en esta estrategia, aunque si fuera necesario financiarse con impuestos, es importante que la administración no caiga en la tentación de financiarse con impuestos retenidos, cuotas retenidas de seguridad social o de Infonavit, ya que eso se considera un delito de defraudación fiscal.

Los administradores de las empresas tienen que entender que en las circunstancias actuales, una administración cuidadosa del flujo de efectivo es fundamental para la supervivencia de los negocios.