El problema de la administración: proyectos de inversión

A mediados de enero publicamos el artículo que hablaba de la inversión como parte de la función financiera en la empresa y entre otros hablábamos de la inversión productiva. En este artículo quiero entrar un poco más a fondo en el tema de la inversión productiva.

Cuando la administración de una empresa toma la decisión de invertir su capital en un bien productivo, esta decisión afectará a la empresa por un período significativamente mayor a solamente un año.

La inversión productiva es la que ayudará a la empresa a generar ingresos por un periodo futuro a partir de que dicho activo sea puesto en línea para empezar a producir lo que sea requerido que produzca.

Esto quiere decir que como parte de la decisión de invertir, la administración tiene que tomar en cuenta los costos complementarios al período entre el desembolso de la inversión y la puesta en marcha del activo en cuestión.

La decisión de inversión tiene que basarse en varios factores como son: oportunidades de mercado incluyendo la posibilidad de llegar tarde, la demanda del producto que se pretende producir, la calidad del activo, la oportunidad de la inversión, la vida económica del activo y los ingresos y ahorros futuros que este va a generar.

Por otro lado, en las empresas las necesidades de inversión o los proyectos pueden ser múltiples y variados, por lo que cada proyecto compite con los demás en la aplicación de los recursos que son limitados.

Con objeto de evaluar si una inversión tiene el potencial de generar valor a la empresa y tener los elementos para seleccionarla sobre otras que pudieran ser de igual importancia, es necesario que dicha evaluación sea llevada a cabo siguiendo alguna metodología que arroje resultados lo más objetivos posible.

Los tres métodos que se pueden utilizar para llevar a cabo la evaluación, son: el método de pago, el método de valor actual neto y el método de la tasa interna de retorno (o método de tasa de utilidad interna).

El método de pago se determina calculando el período requerido para que la empresa recupere su inversión original. Ésta se determina proyectando las utilidades antes de depreciación pero después de impuestos, que la inversión pueda generar durante el número de años requeridos para recuperarla.

El método de valor actual neto, representa el valor actual de las utilidades futuras descontando el costo de capital y de la inversión. Esto implica que vamos a determinar en valor monetario cuánto representa en términos actuales los flujos netos que el activo generará durante su vida útil. A este valor habrá que descontar el costo del capital y de la inversión, y si el resultado es positivo, la inversión será rentable.

El método de tasa interna de retorno (o método de tasa de utilidad interna), es la tasa de interés que iguala el valor actual de las utilidades futuras con el desembolso de la inversión. Esto quiere decir que el flujo neto de la inversión va a pagar la inversión más el costo del capital, si supera esa prueba, los flujos adicionales serán mejores que un punto de equilibrio y por la tanto productivos.

Normalmente al evaluar los proyectos de inversión, la empresa tomará en cuenta la combinación de dos o los tres métodos, que al final de cuentas son complementarios.

El autor es socio director de PKF México