Ciudades verdes aseguran mejor calidad de vida

Foto: Archivo/Eleconomista.mx

Estas edificaciones valen entre 5 y 10% más que las tradicionales

Alrededor de 70% de la población mundial está concentrado en sólo 2% de la superficie terrestre y consume alrededor de 80% de la energía eléctrica que se produce a nivel global, motivo por el cual es necesario que tanto las economías emergentes como las ya maduras comiencen a invertir en el desarrollo de ciudades inteligentes para hacer un uso eficiente de los recursos que tienen.

“El concepto de ciudades inteligentes se ha desarrollado en los últimos años como una estrategia para ofrecer servicios e infraestructura a la medida de las necesidades de la sociedad, cuidando al mismo tiempo los recursos y prolongando la eficiencia de cada uno de ellos, pues de seguir con esta tendencia, para el 2050 la población urbana crecerá 70% y se convertirá en la emisora de 90% del dióxido de carbono”, explicó Daniel López, director del área de relaciones institucionales de Schneider Electric.

Y es que de acuerdo con Daniel, actualmente, en México sólo se aprovecha 33% de la energía eléctrica generada y el restante 67% se desperdicia como consecuencia de una ineficiencia en las redes eléctricas de transmisión, de tal forma que por cada watt de energía que se utiliza, deben producirse tres.

“Lo mismo ocurre con el agua en México, en donde más de 1,000 millones de personas padecen cortes en el suministro líquido debido a que 35% se pierde por fallas en las redes de distribución”, acotó.

El desafío

En materia inmobiliaria, la creación de edificios inteligentes, de acuerdo con Daniel, tiene un costo de entre 5 y 10% más elevado que las construcciones tradicionales debido al tipo de materiales que se deben utilizar, inversión que se ve compensada a la hora de operar un inmueble, pues los costos de mantenimiento son menores. Algunas de las tendencias que sigue la construcción de edificios inteligentes son el smart grid, que hace referencia al uso de tecnología para realizar una gestión inteligente de la electricidad, y smart water, que ayuda a realizar un balance entre la demanda y la cantidad de agua disponible dentro de un edificio.

“Si estas tendencias se complementan con rutas de autobuses con horarios definidos, además de sistemas inteligentes de alumbrado, salud y administración de documentos, las ciudades reducirán en mayor medida sus huellas de carbono”, detalló.

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CRÉDITO: 
Equipo de Redacción