Vinos mexicanos se beben hasta en Japón

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Freixenet exporta más de 1 millón de botellas de vino espumoso al país del sol naciente.

Más de 1 millón de botellas de vino espumoso exporta Freixenet a Japón, un logro para una empresa que produce vino mexicano en Querétaro.

Freixenet es una multinacional con sede y origen en España que llegó a nuestro país para hacer vinos ante las óptimas características de la zona.

“Es una empresa muy grande, aunque familiar, que vio en México las condiciones ideales para hacer vinos. Freixenet va adonde ve potencial para producir los mejores vinos y tiene bodegas en Argentina, Australia o La Rioja”, explicó en entrevista Gemma Balaguer, directora de Relaciones Públicas de Cavas Freixenet de México.

En San Juan del Río, la bodega inició produciendo 700,000 botellas y hoy venden más de 2 millones de botellas al año entre vino espumoso y suave. “Aquí se elabora vino mexicano y en menos de cinco años hemos aumentado la producción en casi 300 por ciento. Los resultados han sido excelentes”, agregó.

El fuerte de la bodega son los vinos espumosos, de los cuales se producen cerca de 2 millones de botellas al año… Aproximadamente la mitad la exportan a Japón.

“Tenemos mucho éxito allá, pero en México también se consume mucho y va en aumento”, afirmó la entrevistada.

Freixenet fue una de las primeras bodegas que abrieron en San Juan del Río y, junto con otras, han impulsado la reactivación de una zona que en el pasado tenía una gran cantidad de viñedos, pero que desgraciadamente fue abandonada.

“Además, junto con la Secretaría de Turismo, se lanzó La ruta del queso y el vino y ahora es uno de los productos turísticos más vendidos del estado. Se está reactivando la zona turísticamente y en cuanto a producción”, explicó Balaguer.

En México ha crecido el consumo del vino… pero lo dominan los importados.

“Sí, por desgracia los mexicanos tienen la creencia de que el vino mexicano no es de nivel y están equivocados porque tiene la misma o mayor calidad que otros”.

Pero en precio, el vino mexicano no es competitivo.

“Lo malo es que el vino mexicano, al contrario de los vinos importados, paga mucho de impuestos en su propio país; por eso algunas veces es caro y no puede competir… pero la calidad la tiene y mucha”.

La fiesta del vino

Este fin de semana es la tradicional Vendimia de Cavas Freixenet, donde se esperan cerca de 15,000 personas.

“Es una gran fiesta, en un ambiente familiar y en honor a la nueva uva… Sin duda, es una experiencia muy interesante y divertida”, finalizó Gemma Balaguer.

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CRÉDITO: 
Vicente Gutiérrez, El Economista