La tecnología desafía a la muerte

Urnas de sal o arena para ser disueltas en el agua. Foto: Especial

El funeral como la conocemos tiene sus días contados. El cambio generacional está delineando las tendencias en el mercado funerario y está volteando hacia soluciones que no solo contaminen menos, sino que ayuden a regenerar el medio ambiente; alternativas que permitan a los familiares sobrellevar de mejor manera el duelo y evitar dolores de cabeza posteriores.

Una mirada hacia ese cambio: Hong Kong, cuyo suelo es considerado el espacio comercial más caro del mundo, ha diseñado cementerios flotantes para albergar a las más de 80,000 personas que se estima fallecerán en los siguientes 20 años; en Suecia y Dinamarca se usa el calor que emite la cremación de cuerpos humanos para generar energía, e incluso venderla como excedente; en Estados Unidos se usan la hidrólisis y el baño con nitrógeno para la desintegración inmediata de los cuerpos.

En México aún no vemos nada de eso, aunque sí hay una clara preferencia hacia la cremación. David del Río Díaz, director general de Sacbé, que desde hace cinco años fabrica y vende urnas artesanales, estima que 70% de las personas optan por este método, no sólo por el cambio generacional sino también por la falta de espacios en las grandes urbes.

En los panteones te entierran, pero luego de seis años, los familiares deben sacar los restos y cremarlos y eso es un doble dolor para ellos. Siento que la cremación ayuda al duelo y a cerrar el ciclo de vida más rápido”, comparte el empresario en entrevista.

Entre las novedades que ofrece Sacbé, una empresa queretana de ocho empleados, que además se apoya para sus diseños en 20 artesanos, están la urna elaborada con fibras naturales que aportan nutrientes al suelo. “En lugar de ser biodegradable es biocompostable”, señala Del Río Díaz.

También existen las urnas de sal o arena para el agua. Carlos Lozano O’Reilly, director general de Grupo Sowilo, explica que a éstas tardan hasta siete minutos en deshacerse. Su costo ronda los 6,000 pesos.

Lozano O’Reillly compró la compañía hace cuatro años con un inventario de 4,000 urnas que vendía en Estados Unidos. En la actualidad tiene 53 empleados y fabrica depositarios de arena de minas de Veracruz, y de sal de productores locales. No obstante estas alternativas, las urnas más demandadas siguen siendo las de madera (50%) y de mármol (30%), con costos hasta de 30,000 pesos.

Cama de hojas

¿Dónde pueden hacer el mayor bien este tipo de urnas? El bosque. Por tres generaciones, la familia Gómez de Alvear Díaz de Rivera ha ayudado a conservar la reserva natural de Flor del Bosque, cerca de la ciudad de Puebla, y en una zona privada de dos hectáreas y media crearon Bosque Eterno, un lugar donde la gente puede optar por tener su última morada bajo un árbol o en un estanque.

Diego Gómez de Alvear explica que los cementerios verdes cumplen una doble función: ser áreas de conservación y panteones. A diferencia de las necrópolis sustentables que operan en Estados Unidos donde no se colocan lápidas y la única referencia es por GPS (Geolocalización), en Bosque Eterno se puede colocar pequeñas lápidas y hacer inscripciones.

Es exactamente igual que otro panteón, pero con un bosque encima”, comenta.

Lenta modernización

En México mueren 600,000 personas cada año, indican datos del Inegi (Instituto Nacional de Estadística y Geografía). La demanda de productos y servicios para atender a ese mercado genera ingresos por 12,000 millones de pesos anuales. La atención es proporcionada por 5,000 compañías, entre fabricantes de ataúdes, cementerios, equipos de velación y funerarias. Sobre estas últimas, el 90% operan con seis personas o menos, señala Tomás Romero, asesor jurídico del Consejo Mexicano De Empresas De Servicios Funerarios (Comesef).

Una de las pocas grandes empresas del sector es J. García López, que ofrece los servicios de velación. Su director general, Oscar Padilla, asegura que la industria ha tenido poca evolución en los últimos años. Uno de los aciertos de esa empresa fue quitarles el aspecto lúgubre a las salas de velación y crear espacios más cálidos e iluminados, además de ofrecer el servicio de traslado con una carroza de época.

Oscar Padilla afirma que continuarán contratándose las funerarias, sobre todo las que otorguen servicios completos, simplificados y expeditos. Ejemplo de ello pueden ser los ofrecidos por Tellmebye, una startups española con presencia en México a través de Grupo Sowilo, que además de los servicios de resguardo de la herencia digital, ayudan a las funerarias a gestionar su operación, tener tienda en línea y crear un memorial digital para la familia del fallecido.

Carlos Jiménez Lajara explica en entrevista telefónica que el memorial digital sustituye al libro de condolencias, que por lo general usa la gente mayor. En la sala se coloca un código QR que al ser leído con dispositivo móvil, permite a los familiares y amigos subir imágenes, pensamientos, videos y otros recuerdos de la persona fallecida, que pueden ser acompañados por algún texto. El timeline se visualiza en una pantalla ubicada en la sala, y esa interacción tecnológica hace más cercano el momento entre los dolientes.

Pese a ello, faltan pasos más decididos hacia la modernización del sector. Tomás Romero recuerda que desde 2015 se ha venido trabajando en la actualización de la NOM -036, que data de 2007 y que regula al sector. Además, el reglamento para los servicios funerarios es de 1980, por lo que ignora avances en la materia, agrega el entrevistado.

Esta regulación sólo habla de inhumación y cremación, pero en otras partes del mundo ya hay métodos como sumergir cuerpos en soluciones alcalinas para que su descomposición sea prácticamente inmediata, son técnicas mucho más amigables con el medio ambiente".

Otro avance que podría demorar en llegar el mercado mexicano es la técnica de embalsamamiento Thiel Soft-Fix, utilizado en Austria y que ayuda a mantener el aspecto y tacto natural del cuerpo, señala un artículo de la BBC, aunque para Ildefonso González Díaz, director creativo de Grupo Ilga, los productores mexicanos no se han quedado con los brazos cruzados, ante un cliente cada vez más informado.

“Los productos químicos están adecuados para hacer una conservación perfecta para traslados fuera y dentro del país, hasta por 36 horas y el cuerpo debe tener una impresión de serenidad. Los empresarios estamos evolucionando hacia una nueva generación de químicos menos dañinos al medio ambiente y más efectivos en la conservación del cadáver”, asegura.

La base de los productos para el embalsamamiento son glicerina, fenol y alcohol, que son tóxicos para quien los manipula, como para el terreno donde descansa el cuerpo.

Desde hace tiempo ha ido mejorando las técnicas para ocupar menos producto, ser menos invasivo y tener mayor capacidad de conservación, aunque también tiene que ver mucho la raza, la alimentación y el medio ambiente”, indica.

Un clima cada vez más caliente, alimentos que contiene hormonas, pesticidas, medicamentos y tratamientos para enfermedades como el cáncer, incluso si el agua que el difunto consumió fue flourada, salina o cargada de minerales y el tiempo de exposición del cuerpo, influyen en el trato que tendrá éste para su conservación.


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CRÉDITO: 
Angélica Pineda y Zyanya López / El Empresario

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