Sociedad formal al emprender, tarea forzosa

Foto: Especial

El error más grave al elegir un socio es no conocer sus antecedentes y no poner sus derechos y obligaciones por escrito

Rodolfo Ojeda Díaz y Luis Eduardo Stephens Zavala unieron sus conocimientos y capital para formar la empresa Tepicor en Nayarit, pero olvidaron concretar en un documento notariado las obligaciones, responsabilidades, derechos sobre el producto y acciones de la nueva empresa que le correspondían a cada uno.

Rodolfo Ojeda Díaz, oriundo de Tepic, Nayarit, se fue rumbo a Estados Unidos a forjar un mejor futuro para él y su familia. Junto con su esposa inició un restaurante que posteriormente se hizo famoso por sus salsas. Convencido de que lo posicionarían en el mercado, regresó a su tierra natal y comenzó la búsqueda de un socio inversionista para echar a andar su idea de negocio.

Luis Eduardo fue el socio inversionista que se sintió atraído por el sabor de las salsas de Rodolfo. En el 2005 iniciaron la sociedad que pactaron en un acta constitutiva, pero olvidaron poner las reglas del juego claras.

Rodolfo, quien era el creador de la fórmula para hacer las salsas, nunca compartió el secreto con Luis, sólo él y su familia lo sabían, así que registró a su nombre la marca que a Luis se le había ocurrido para bautizar al producto: Tepicor Salsas.

Rodolfo asegura que el nombre fue una sugerencia de su familia: “Te” por Tepic, “Pi” por el picante que utilizan y “Cor” por Cora, en honor a la comunidad corita que habita en Nayarit. Cada uno tiene su versión.

Después de trabajar juntos por cuatro años sin problemas, Luis decidió hacer un viaje a China y cuando regresó la empresa había sido saqueada: la producción ya no estaba. Ni Rodolfo ni los empleados sabían quién había sido el responsable. Las investigaciones apuntaron a que Rodolfo era culpable y que en su casa seguían produciendo y comercializando las salsas, así que fue arrestado y permaneció en prisión durante seis meses.

Mientras Luis se quedó en la empresa con una responsabilidad mayor: las deudas con bancos y gobierno que los dos, cuando eran socios, habían adquirido, las cuales seguían creciendo; y ya no tenía ni la receta para seguir haciendo salsas ni la marca para comercializar el producto.

Los dos empresarios lastimaron su confianza y reputación. La empresa se diluyó y las deudas continuaron. Deudas, que según Luis, aún sigue pagando.

Salsas Tepicor de Nayarit existe, es una de las marcas más posicionadas en el estado, pues Rodolfo al salir de la cárcel se unió con nuevos socios, empresarios ricos de la región y sacaron la empresa adelante; en tanto que Salsas Litibú, la compañía que formó Stephens en medio del conflicto para responder a las deudas que lo ahogaban, está viviendo actualmente un panorama difícil. Así que se prepara para incursionar en nuevos mercados, pues comenta que su reputación ha quedado destrozada.

La historia de Rodolfo también es delicada, después de estar en prisión, el trabajo de limpiar su imagen y hacerse de credibilidad de nuevo no ha sido fácil. Hoy trabaja de la mano del Conacyt y del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) en Nayarit para innovar en sus salsas y olvidar este capítulo que manchó su historia empresarial. Actualmente Tepicor es proveedor nacional de Tiendas Ley, Soriana, y regional de Aurrera y Comercial Mexicana.

La lección

Especialistas aseguran que antes de hacer alianza o formar una sociedad, tanto el emprendedor como el inversionista deben investigarse mutuamente y ya que decidieron unirse, poner por escrito, más allá del acta constitutiva del negocio, las responsabilidades y obligaciones que adquirirán cada uno de acuerdo con lo que aporten al negocio.

“Una de las primeras consideraciones que debe tener el emprendedor cuando busca un socio es que sea alguien de confianza y que los términos de la sociedad queden por escrito y notariados, el porcentaje que cada uno va a aportar en cuanto acciones o capital a la empresa y las actividades que cada uno va a desarrollar”, explicó en entrevista Angélica Rodríguez, directora de la carrera de Creación y Desarrollo de Empresas y de la incubadora Aceleradora de empresas y Centro de Familias Emprendedoras del Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad de México.

En cuestiones de propiedad intelectual, dijo la especialista, “lo más sano es que el emprendedor haga los registros de propiedad intelectual antes de asociarse si él los quiere mantener o, en su defecto, que todos los registros de propiedad intelectual o industrial se realicen a nombre de la empresa que están constituyendo los socios”.

La académica del Tec compara la relación entre socios a la de un matrimonio: “Son dos personas y la culpabilidad de las acciones o el éxito de las decisiones recae en los dos o más inversionistas”, dijo.

Héctor Macías, socio de PwC, recomienda a los emprendedores que no se dejen atraer por el dinero que un inversionista pueda inyectarle a su negocio, “ahora la tecnología está tan avanzada que a través de Internet y redes sociales o instituciones como el Buró de Crédito se puede saber con qué tipo de persona estamos tratando”. Pedirle antecedentes a los inversionistas para saber en qué negocios han estado y cómo han hecho su dinero no es indiscreción, explica el experto, es precaución, porque es tu patrimonio el que está en juego.

Innovar para ganar mercado

Como respuesta a la crisis que sufrió la marca Tepicor, su dueño Rodolfo Ojeda está trabajando en la profesionalización de sus procesos de producción y la elaboración de un nuevo producto. Se trata de una salsa tipo botanera fortificada con vitaminas y minerales. Este producto está dirigido a comunidades de pobreza extrema y desnutrición.

“La iniciativa está alineada a la estrategia nacional de la Cruzada Contra el Hambre del gobierno federal. De este proyecto se ancló la necesidad de generar un laboratorio de calidad en la empresa para que Ojeda pueda monitorear la calidad de sus productos”, comentó Carlos Barajas Borgo, gestor de proyectos del área de Vinculación Empresarial del CIAD en Nayarit.

El producto se empezará a distribuir en los próximos meses, ya que primero se realizará un proyecto de marketing. Asimismo, Rodolfo Ojeda planea proteger la fórmula ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.

Las alianzas que ha hecho Rodolfo después de los capítulos que nublaron el éxito de Tepicor son fuertes: el CIAD de Hermosillo, Sonora, desarrolló la formulación para fortificar la salsa y la Universidad Tecnológica de Nayarit elaboró las técnicas para el análisis de la calidad de la salsa vitaminada.

salvarez@eleconomista.com.mx

CRÉDITO: 
Samantha Álvarez

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