¿Sirvientas o aliadas? Cambian con TIC paradigma cultural

Foto EE: Natalia Gaia

Ejemplos de economías colaborativas basadas en las tecnologías de la información (TI) abundan: algunas conectan servicios legales con empresas que los necesitan; otras, la demanda de transporte con la oferta; también acercan a expertos en mantenimiento a los hogares, las hay que conectan médicos con potenciales pacientes. Todas buscan hacer más eficientes los servicios, profesionalizarlos incluso, pero ¿dignificarlos?

“Nosotros existimos porque queremos dignificar esta labor”, asegura Rodolfo Corcuera, CEO y cofundador de Aliada.mx, una plataforma digital que enlaza a personas que realizan servicios de limpieza para el hogar con aquellos que tienen esta necesidad. Se paga 65 pesos por hora, con un mínimo de tres. La novedad es que tanto la aliada califica el trato recibido del cliente, como éste califica el servicio otorgado.

El servicio está disponible en el Distrito Federal y el Área Metropolitana, y gracias a la geolocalización, el cliente recibe una respuesta a su solicitud de ayuda en 30 segundos. Para mantener el estándar de calidad, las aliadas que lo requieran acuden a talleres de capacitación en diferentes tareas.

Aliada.mx fue creada en 2014 por Corcuera y Ana Orvañanos. Permite a sus 200 usuarias gestionar sus horarios de servicio, hacer un uso más eficiente de su tiempo y, en consecuencia, pasar más tiempo con su familia o generar más ingresos. Según Corcuera de 3,200 pesos mensuales que ganaban en promedio en una casa, las aliadas hoy llegan a ganar 9,000 pesos, con este sistema.

Pero ¿cómo puede la TI ayudar a dignificar la labor de un sector tradicionalmente discriminado y olvidado? Con libertad, responde Rodolfo Corcuera. “Para tener una vida digna necesitamos libertad, todas estas mujeres trabajan por necesidad. Con Aliada.mx ellas escogen al cliente con el que quieren trabajar, tienen un abanico de opciones y al mismo tiempo un puente para salir adelante.

“Al mismo tiempo que les ayudamos a mejorar su calidad de vida, incrementa sus ingresos. Antes de entrar a Aliada en promedio ganaban 3,200 pesos ahora ganan entre 9,000 y 10,000 pesos cuando trabajan de lunes a sábado; también se transportan entre 40 y 50% menos de lo que hacían antes”, abunda el emprendedor.

Aliada.mx es financiada por Variv Capital, Dila capital y Capital Invest. Cobra 10 pesos por cada hora de servicio y para garantizar la seguridad tanto de usuarias como del cliente, éstas pasan por una serie de pruebas de Black Trust, la empresa que certifica a los conductores de Uber.

Aliada.mx otorgó 27,000 servicios en su primer año de operación. Su meta para el 2020 es reclutar “a un millón de aliadas porque la necesidad de este país es muy grande”, subraya Corcuera.

Ni "chachas", ni sirvientas

Aidé Reséndiz es madre de tres hijos en el umbral de la adolescencia. Desde los 14 años dejó su natal Hidalgo para trabajar en casas donde los “patrones” fijaban la hora de entrada, pero nunca la de salida. Pasó varias Navidades lejos de su familia, que además padeció el estigma social. La historia de Aidé, de 33 años, cambió cuando se convirtió en la primera aliada de Rodrigo Corcuera.

“Quisiera verlo para creerlo… y me reí”, cuenta en entrevista Reséndiz cuando Corcuera le habló de Aliada.mx, un proyecto inspirado en ella y en la necesidad de ayudar a las 2 millones de mujeres que en México trabajan en precarias condiciones como empleadas domésticas, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Aidé Reséndiz indica que “ser una ‘aliada’ te da seguridad, no vas con miedo a que – al cliente- le guste o no tu trabajo, a que te vaya a correr o a gritar. Vas con la seguridad de que vas a brindar un servicio y que vas a recibir un pago gusto por ello”.

Ahora la herramienta de trabajo de Aidé es una computadora. En Aliada.mx es responsable del reclutamiento y desde esa posición transmite su experiencia: “somos personas que brindamos un servicio, no somos menos que nadie… ése es el gran valor que te da Aliada.mx, un valor como ser humano, porque socialmente las personas que realizan este labor son las ‘chachas’, las ‘gatas’, están en un nivel por debajo de quien solicita el servicio y en Aliada es muy diferente”.

Rodolfo considera que la tecnología desarrollada pensando a las aliadas hace la diferencia en la actitud de la gente. Aidé Reséndiz disiente, cree que es porque hay corazón en la plataforma, en los valores que transmite, a través de sus fundadores.

Sea la tecnología o no, un cambio se operó en Aidé Reséndiz. Habla con una seguridad casi desafiante, con la que busca romper paradigmas: “me tocó dar una plática en la escuela para que le den valor a las mamás que realizan actividades domésticas, decirles –a los niños- que no deben sentirse mal por ello; por el contrario, que deben estar orgullosos, porque ésa es la forma en cómo sus mamás los está sacando adelante”.

Para más información, consulta https://aliada.mx/

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CRÉDITO: 
Angélica Pineda / El Empresario