TI y sector automotriz lideran en innovación

Archivo/Eleconomista.mx

Conacyt apoyó 543 proyectos en 2011, de los cuales 70% son pymes

De acuerdo con el Programa de Estímulos a la Innovación (PEI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), 75 proyectos privados pertenecientes a la industria de las Tecnologías de la Información recibieron subsidios en el 2011 para innovar en sus procesos productivos. Esto sitúa al sector como el que más buscó innovar en el país, siendo el Distrito Federal la entidad que más proyectos encaminó (10) a la mejora de este negocio.

De un total de 543 proyectos apoyados por el Conacyt en toda la República Mexicana durante el año pasado, la industria automotriz se situó como la segunda actividad económica que más buscó modernizar sus productos, procesos y servicios con 64 empresas que recibieron recursos; 14 de ellos se llevaron a cabo en el Estado de México, la más alta concentración de iniciativas automotrices apoyadas en un estado.

En tercer lugar se sitúa el sector alimentos, que recibió 55 subsidios a proyectos, 13 de los cuales están asentados en Nuevo León, líder en esta materia en el PEI 2011; mientras que el cuarto y el quinto lugar en número de planes aprobados lo ocuparon los sectores biotecnológico y agroindustrial, con 38 y 37 proyectos, respectivamente, y con Jalisco y Chihuahua como sus líderes.

Cuestión de vocación

Para Miguel Chávez Lomelí, director de Negocios de Innovación en el Conacyt, todo lo anterior refleja las grandes vocaciones económicas del país (automotriz, alimentos y agroindustrial), mientras que da un vistazo hacia dónde está empezando a dirigir las baterías el empresariado asentado en las entidades federativas.

Refirió que especialmente el desarrollo de los sectores de comunicaciones, nanotecnológico e industria aeroespacial han ido fortaleciendo su presencia dentro de la agenda privada mexicana a lo largo de los tres años que lleva de existencia el PEI, en los cuales se ha apoyado a un total de 1,743 compañías.

Falta mucho impulso

Para Jaime Parada, director del Parque de Investigación en Innovación Tecnológica (PIIT) de Monterrey y experto en la materia, la innovación es para las economías estatales -y nacionales- “una cuestión de vida o muerte”.

Compartió que en un mundo globalizado, la modernización tecnológica imprime valor agregado a procesos básicos -tales como la agricultura y ganadería-, por lo que estados con economías poco tecnificadas deben impulsar a sus empresarios -mediante estímulos financieros, por ejemplo- a buscar formas de entrar a este esquema de inversión.

Y añadió: “Los estados deberían comprometer al menos 1% de sus presupuestos anuales para este fin. Hay que dar paso a que los gobernadores entiendan cómo tienen que ir impulsando la modernización de sus economías y así darle mayor valor agregado a sus sectores productivos”.

Por último, parada compartió que el presupuesto del PEI (de apenas 2,325 millones de pesos) poco alcanza para la gravedad del atraso nacional en materia de impulso a la tecnología y a la ciencia, por lo que al menos se debería incrementar a 15,000 millones para tener un efecto positivo que se pueda apreciar en el corto plazo.

Empresas mexiquenses, las más beneficiadas

Durante el 2011, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) apoyó 543 proyectos privados en todo el país, al repartir una bolsa de 2,325 millones de pesos como parte del Programa de Estímulos a la Innovación (PEI).

El Estado de México fue la entidad en la cual la Iniciativa Privada (IP) aprovechó más este apoyo al recibir recursos para 48 proyectos, según consta en cifras otorgadas por el Conacyt a este diario.

Miguel Chávez Lomelí, director de Negocios de Innovación en el Conacyt -área coordinadora del PEI 2011-, explicó a El Economista que el Programa destina apoyos por un mínimo de 21 millones de pesos y un máximo de 36 millones por compañía. Estos subsidios tienen como finalidad costear entre 22 y 60% de las investigaciones realizadas por las empresas para desarrollar nuevos procedimientos o materiales, hasta que se lleva esa tecnología a la producción.

Así, a la IP mexiquense le siguió la de Nuevo León con 45 apoyos recibidos; la de DF, con 42; la de Chihuahua con 35, y la de Guanajuato con 31.

El experto detalló que para que un proyecto tenga el visto bueno del Conacyt se analizan tres vertientes: la calidad -o reproducibilidad del método-, el potencial como negocio y el impacto para la sociedad en avances científicos.

Al fondo de la tabla se ubicaron Guerrero, Chiapas y Baja California Sur, con tres empresas apoyadas por el Conacyt cada uno, así como Zacatecas y Oaxaca con cuatro apoyos, respectivamente, convirtiéndose en las cinco entidades federativas donde la IP aprovechó menos estos apoyos.

CRÉDITO: 
Erick Ramírez, El Economista