Facilita tu emisión de deuda con SAPI

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Transforma tu sociedad anónima tradicional a una moderna - Parte II

Una parte medular en la transición de la SAPI es que constituye el vehículo perfecto para subir inversionistas al grado de facilitar igualmente el acceso a la emisión de deuda y acciones para el mercado público. Ello implicará su evolución natural a SAPI (Sociedad Anónima Promotora de Inversión Bursátil) o SAB (Sociedad Anónima Bursátil).

Dicho lo anterior, por un lado incrementa los requisitos de Gobierno Corporativo (GC) para cuidar y subir el valor de la empresa. Esto es, se define como la principal responsabilidad del Consejo en el incremento de valor.

Sin lugar a dudas, la SAPI es un instrumento moderno para legalizar acuerdos entre socios y fomentar la inversión. Como vemos, tiene una gran posibilidad de definir condiciones diversas que tradicionalmente son necesarias para la atracción de inversionistas, dando opciones múltiples de voto, de aseguramiento y protección para salida de accionistas. Además de las condiciones de exclusión de socios. Esto, entre otras muchas condiciones, hacen que este modelo corporativo sea una opción altamente atractiva para fomentar el crecimiento saludable de las empresas.

En el caso de México, sabemos que existe un gran número de empresas pequeñas, medianas o grandes que pudieran registrar importantes posibilidades de éxito si tuvieran acceso a capitales de bajo costo.

Piensa conmigo, cuántas buenas ideas de algunas empresas hemos visto pasar sin éxito, debido a que no han podido instrumentar correctamente modelos que le brinden seguridad a los inversionistas respecto a que sus fondos puedan ser profesionalmente manejados. Incluso, cuántas empresas de jóvenes emprendedores vemos, con ideas excepcionales, que de tener apoyo de inversionistas pudieran acceder a nuevas tecnologías, así como a lograr mayor competitividad y participación de mercado.

Por ello, hoy en día, la SAPI abre un abanico de grandes posibilidades que retan a la creatividad de los empresarios; les da a los pequeños, medianos y grandes inversionistas mayores posibilidades de hacer crecer su capital, es decir, la implantación de mecanismos bien instrumentados de vigilancia y administración estratégica desde el Consejo de Administración permiten un alto grado de confianza sobre un fortalecimiento, balance y contrapeso del negocio, asegurando que las decisiones adoptadas beneficien a todos los inversionistas por igual, y no a uno o varios en lo particular.

*El autor es Socio Director de Asesores de Consejo y Alta Dirección, S.C. (ACAD) y Board Solutions LLC.

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CRÉDITO: 
Dr. Guillermo Cruz Reyes*