Romance de oficina, ¿pasión por el trabajo?

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Antes de comenzar una relación evalúa los pros y los contras

Las relaciones afectivas en el área de trabajo son más comunes de lo que imaginamos, toda vez que la convivencia diaria, el intercambio de ideas y la similitud de intereses crean vínculos entre los miembros de una organización.

Sin embargo, por muy lógica que resulte esta dinámica, es un hecho que para muchos empresarios representa una fuente de preocupación, especialmente si se trata de relaciones de pareja. Y es que siempre está latente el riesgo de que los implicados pierdan el control de sus actividades por darle rienda suelta al amor.

Por ello, de acuerdo a la firma de capital humano Adecco, resulta importante que los integrantes de las empresas evalúen algunos aspectos que podrían ser decisivos en el curso de su vida, tanto a nivel profesional como emocional:

  • ¡Adiós trabajo! Si estos vínculos se encuentran prohibidos en la empresa por el Reglamento Interior de Trabajo, seguramente existirán consecuencias para quienes no respeten la medida. El enamoramiento, entonces, podría costarle el trabajo a alguno de los involucrados o incluso, a ambos.
  • Relación con el jefe. En caso de que alguno de los enamorados tenga una posición de poder, se pone en riesgo su autoridad y seriedad. Lo que se traduce en que tampoco podrá otorgar beneficio alguno a su pareja, sin que sus compañeros cuestionen si se trata sólo de favoritismo.
  • Con el corazón roto. Es probable que la pareja, como todas, llegue a tener diferencias. Los colaboradores en cuestión deben tener muy claro que esos conflictos no tendrían por qué afectar su desempeño laboral.
  • Anuncios en radio pasillo. Cuando la relación se hace pública en el centro de trabajo, el efecto inevitable es la proliferación de rumores. La falta de discreción en estos temas es un pecado capital y suele pagarse estando en boca de todos. El primer aniversario, la pelea de fin de semana y los planes de boda correrán por todos lados.
  • Cartitas perfumadas. Los detalles entre los enamorados son una constante: peluches, chocolates, cartitas perfumadas… Todo muy bien, salvo que se trate de correos o tarjetas electrónicas enviadas desde la cuenta corporativa. El uso personal de los medios de comunicación empresarial (que incluyen teléfonos —fijos y celulares—, correos, fax, chats, blogs, etc.) están penados. En algunas organizaciones pueden significar sanciones serias, dado que ponen en riesgo la filtración de información delicada.
  • Enamorado trabajo mejor. No dudamos que algunos colaboradores puedan manejar sus relaciones personales sin descuidar el trabajo. Aun con esa habilidad, existe el riesgo de que al tener cerca a la pareja, la concentración en temas productivos no sea la ideal. Se debe ser muy atento en este punto, pues de otra manera, puede disminuir la capacidad de concentración e incluso, aumentar el riesgo de sufrir accidentes de trabajo por descuido.
  • El amor acaba. El enamoramiento puede ser un gran motivador para asistir al centro de trabajo. Pero también se termina y cuando eso sucede, puede convertirse justo en lo opuesto: una causa de desmotivación y deserción laboral. Es entonces cuando conviene recordar lo que inicialmente nos llevó a esa empresa.

Sin la intención de caer en las simples prohibiciones, y a pesar de que los romances de oficina tienen su encanto, lo más pertinente antes de comenzar un amorío es meditar a propósito de las ventajas y desventajas implícitas al cultivarlo dentro de la empresa y, a partir de ahí, tomar decisiones.

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DCC

CRÉDITO: 
Equipo de Redacción