MBA en USC Marshall busca alumnos en México

Continuar estudiando en la etapa laboral es indispensable para avanzar dentro de la empresa o como empresario. Pero no es una decisión fácil. Cursar una maestría en negocios requiere estar fuera del mercado laboral dos años, pagar colegiaturas y la manutención en todo ese tiempo, incluso si se cuenta con alguna beca.

Uno de las fortalezas del IBEAR MBA de la Escuela de Negocios Marshall, perteneciente a la Universidad del Sur de California (USC), es la duración de un año que tiene el programa.

“Mis maestros del ITAM (Instituto Tecnológico Autónomo de México) me recomendaron este programa por sus becas para estudiantes mexicanos y porque dura un año, y eso tiene muchas ventajas, ya que estudiar un MBA de dos años no sólo es pagar dos años de manutención, sino que es dinero que dejas de ganar en ese tiempo”, expone Javier Eduardo Pérez Bastida, estudiante de la maestría.

Fernando Cisneros, otro de los mexicanos becados por la USC Marshall, indica otra de las fortalezas del programa: su enfoque hacia la internacionalización.

“Somos 49 estudiantes y de estos 35 o más venimos de otras partes del mundo y eso da la oportunidad de conocer cómo se hacen los negocios en otros países. El nivel de experiencia de los alumnos (de seis a 10 años) es también mucho mayor a los de un MBA normal”, destaca.

Ángela McCracken, representante de la USC en México, afirma que el IBEAR MBA está enfocado hacia los negocios de la cuenca del Pacífico, donde ven el mayor crecimiento económico de los próximos años. Los alumnos realizan dos viajes al extranjero, uno es hacia compañías de Asia por 10 días, y el otro en una economía emergente. También viajan en dos ocasiones a las principales urbes de negocios de Estados Unidos y durante cuatro meses hacen consultoría para empresas globales, entre otras actividades.

Fundado en 1978, el IBEAR MBA está ubicado en el sitio 52 de 98 programas que mide el Financial Times y que encabeza el Insead (Francia). La USC Marshall a avanzado 10 lugares desde que comenzó a ser auditado, hace tres años y entre sus fortalezas destaca el incremento salarial de sus egresados.

Al compactar el programa de dos años en uno, éste se vuelve intensivo y muy práctico, indica la representante. El currículum está compuesto por 19 cursos (16 mandatorios y tres operativos). Con estos, los estudiantes retoman las bases del negocio y se preparan para tener posiciones de CEO (director ejecutivo), también hay quienes buscan cambiar de industria y esta maestría les da las bases y los contactos para ello.

Al día de hoy, 15 mexicanos han cursado el MBA en la USC Marshall, entre ellos Iván Gutiérrez, director general de Central, operadora de estacionamientos en México. La escuela abrió el 1 de noviembre y hasta el 1 de marzo del 2017 su programa de becas para profesionistas mexicanos, quienes deberán tener seis años de experiencia y llenar una solicitud en línea y obtener resultados satisfactorios en las pruebas GMAT o GRE, TOEFL o IELTS, entre otros requisitos.

El apoyo económico es de entre 35,000 a 45,000 dólares, más un subsidio de 9,000 a 12,000 dólares para manutención. En el 2016, el costo total de la maestría fue de 105,000 dólares (2 millones 277,000 pesos mexicanos) muy por encima de los 37,800 dólares (820,000 pesos) que costaría en el IPADE, ubicada en el lugar 80 del ranking del Financial Times.

“La beca es aproximadamente una tercera parte de la colegiatura y tenemos ayuda de la universidad para pagar renta, ya que intentan que estemos en el mismo complejo, en una zona muy bonita de Los Ángeles, para que convivamos y tengamos la experiencia de vivir en la ciudad. Pero no es suficiente, tuve que recurrir a mis ahorros y con el dólar tan caro… pero sí es una gran ayuda”, comparte Pérez Bastida, quien se desempeñó como jefe de asesores del subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda, dentro de la Sedatu.

Fernando Cisneros destaca por último que, al estar ubicada en California, la Universidad se contagia con el espíritu emprendedor que existe en Sillicon Valley “lo que te da la capacidad de entender diferentes aspectos del negocio, que son las bases para la innovación y eso te permite encontrar soluciones que no son tan evidentes”.

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CRÉDITO: 
Angélica Pineda / El Empresario