¿Sabes qué hacer si muere un empleado?

Foto EE: Archivo

Las modificaciones a la Ley Federal del Trabajo aumentaron el monto que el empleador debe pagar a la familia en caso de un siniestro fatal

El fallecimiento de un trabajador, producto de un accidente de trabajo, además de ser un hecho lamentable, que obliga moralmente al patrón a solidarizarse con la familia afectada, puede representar un duro golpe económico para el negocio cuando se desconoce qué hacer en esos casos.

Hace poco más de dos años, la Ley Federal de Trabajo (LFT) tuvo una serie de modificaciones importantes, una de ellas tuvo que ver con el tema de muerte laboral, recordó Jorge Sales Boyoli, director general del Bufete Sales Boyoli. El experto en asuntos laborales ofreció una serie de consejos que pueden seguir los pequeños y medianos empresarios para enfrentar esta situación.

ES O NO ES

“El primer consejo es distinguir si se trata o no de un riesgo de trabajo, porque las consecuencias legales pueden ser muy diferentes. El patrón es responsable cuando es una muerte producto de un riesgo de trabajo o accidente de trabajo. Si no es el caso, el patrón no tiene ninguna responsabilidad económica con el trabajador”, explicó.

Según la LFT, los riesgos de trabajo son los accidentes y enfermedades a que están expuestos los trabajadores en el ejercicio o con motivo de su trabajo, y son toda lesión orgánica o perturbación funcional inmediata o posterior, o la muerte, producida repentinamente en ejercicio o con motivo de trabajo, cualesquiera que sean el lugar o el tiempo en que se preste.

Un infarto que ocurre durante la jornada laboral es considerado un riesgo de trabajo, por lo que sí es responsabilidad del patrón. Los accidentes “de tránsito” que ocurren cuando el empleado se traslada de su casa al trabajo o viceversa también son responsabilidad del empleador, pero si el colaborador se desvía de su ruta ya no se considera riesgo de trabajo, así como los accidentes durante las vacaciones del trabajador, abundó.

La LFT dedica el Capítulo Noveno, a partir del artículo 472 y hasta el 513 al tema de los riesgos de trabajo.

CON SEGURO O SIN SEGURO

El segundo punto es conocer si el trabajador cuenta con seguridad social o no. Cuando hay una relación laboral el empleador tiene la obligación de proveerla, aunque la realidad es que muchos de estos, sobre todo los microempresarios, no otorgan el seguro social, debido a que los costos se elevan de tal manera “que es más económico cerrar o no emprender el negocio”, continúo Sales Boyoli.

En 2013, las empresas con más de 250 empleados participaban con 46.1% de los puestos afiliados al IMSS (7.6 millones de trabajadores), en contraste las empresas con hasta 50 colaboradores sólo participan con 30%, una baja de casi cinco puntos respecto al 2004, según datos del instituto.

Si el empleado cuenta con esta prestación, el Seguro Social responde por el patrón, por lo que se les solicitará a los familiares a que continúen los trámites ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Si no es así, el empleador está obligado a responder. El experto aclara que la ausencia de un contrato de trabajo no exime al patrón de sus obligaciones.

“Esta obligación es uno de los cambios que tuvo la Ley hace dos años. Hasta noviembre del 2012 la obligación del patrón era pagar 730 días de salario mínimo a los familiares por concepto de indemnización ante la muerte del trabajador, que era el equivalente a dos años. Con las modificaciones que tuvo el artículo 502 de la LFT el monto se elevó a 5,000 días de salario mínimo. Es importante que las mipymes conozcan esto porque la cifra puede poner en riesgo la viabilidad de su negocio”, subrayó.

LOS BENEFICIARIOS

Un tercer punto a considerar ante la muerte de un trabajador es que es la autoridad laboral la que determina quienes son los herederos del trabajador y por tanto quienes recibirán la indemnización, por lo que el patrón sólo deberá pagar el reconocimiento del procedimiento.

“El patrón debe ser muy cuidadoso y pagar ese reconocimiento ante la autoridad laboral, porque aquí aplica aquello de que el que paga mal, paga dos veces. Es común que con un ánimo de ayudar a la familia, el patrón les dé dinero, y luego aparece alguna otra persona que alega tener derechos sobre las prestaciones laborales”, comentó.

En el caso del Outsourcing, el especialista en temas laborales recordó que ante la muerte de un trabajador, los herederos pueden reclamar la indemnización tanto a la empresa de outsourcing como a la que se benefició de los servicios de ésta, y si la primera incumple, se le pude exigir el pago a la segunda.

“Es importante que el empresario, cuando contrate un outsourcing se asegure que es una empresa solvente, que va responder de sus obligaciones”, recomendó.

Es de hacer notar que la LFT no considera entre sus causales de riesgo de trabajo el secuestro del empleado, por lo que esta situación podría considerarse, de una manera muy forzada, como terminación de la relación laboral.

“En el artículo 53 hay la posibilidad de dar por terminada la relación laboral en caso de secuestro. Una persona que está secuestrada está incapacitada físicamente para dar un servicio, es un interpretación forzada, pero es una causal de terminación de trabajo conforme a la Ley, por lo que la única obligación del patrón es pagar el finiquito a la familia del desaparecido”, concluyó.

Pymes

angelica.pineda@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Angélica Pineda/ El Empresario

Felicitaciones

Imagen de Raymundo Nieves Rueda

Gracias por la información, muy oportuna. Me motiva para formular la siguiente pregunta:
¿Si un trabajador se encuentra desaparecido aplica la misma causal? no se sabe si murió o no, si fue o no secuestrado.

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.