Que cambiar tus finanzas no sólo sea un propósito

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Evita los malos hábitos financieros a partir de la reflexión

(Primera de dos partes)
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Hace poco en Twitter mencioné que yo no creo en los propósitos de Año Nuevo porque muchas veces se quedan solamente en buenos deseos. Creo en las metas firmes, en las que uno puede comprometerse consigo mismo.

Lo menciono porque muchas personas hacen propósitos de Año Nuevo que van enfocados a cambiar algunos de sus hábitos, por ejemplo: “voy a dejar de fumar”, “voy a bajar de peso” o “voy a dejar de gastar”.

Esto en ocasiones no es fácil: los hábitos que tenemos ya formados nos hacen actuar de forma casi automática o natural, sin que muchas veces nos demos cuenta de esa acción sino hasta después de haberla realizado.

Cambiar un hábito requiere, por ende, de un proceso interno de análisis y reflexión. Requiere de una mirada a nuestra escala de valores y a lo que realmente queremos en nuestra vida. Sólo a partir de nuestro interior podemos generar la fuerza necesaria para cambiar conductas que están profundamente arraigadas en nosotros mismos.

Existen muchas cosas que podemos cambiar en lo que se refiere al manejo de nuestro dinero. Yo comenzaría enfocándome sólo en uno o dos aspectos y luego que lo haya dominado, seguiría con otro más.

A continuación una lista de 10 cosas que podemos hacer para cambiar de fondo nuestra situación financiera personal:

1.- Dejemos de gastar más de lo que ganamos. Esto, por más sencillo que parezca, es la clave para tener finanzas personales sanas. Tenerlas, significa tener también capacidad de decisión: significa abrir nuestras opciones.

Todos tenemos ingresos limitados que debemos distribuir entre nuestro gasto corriente (consumo presente), el pago de nuestras deudas (consumo pasado) y la inversión para metas futuras.

2.- Dejemos de incrementar nuestro saldo en tarjetas de crédito. Pocas personas se dan cuenta de lo que gastan en el pago de intereses y comisiones a los bancos, por lo cual uno de los primeros ejercicios que podemos hacer es sacar los estados de cuenta de nuestras tarjetas de crédito y sumar el monto de intereses y comisiones generados en cada periodo, incluyendo el Impuesto al Valor Agregado.

¿Qué tal si hubiéramos tenido ese dinero disponible para usarlo en otras cosas?

Las tarjetas de crédito son una deuda muy cara, pero además representan normalmente un déficit en nuestro gasto personal (significa que estamos gastando más de lo que ganamos y esto a la postre no es sostenible).

3.- Dejemos de vivir con la soga al cuello. Muchas veces hemos recomendado a nuestros lectores contar con un fondo de emergencias que cubra entre tres y seis meses el gasto familiar corriente.

Esto es importante, ya que un fondo para emergencias es un colchón que nos permite sobrellevar las cosas en tiempos difíciles.

Significa contar con liquidez en casi cualquier momento para imprevistos, salir de un punto donde nos sentimos con la soga al cuello, esperando con ansias a que nos llegue el pago de nuestro siguiente salario.

Pero además, una de las reglas de YouNeedaBudget.com –uno de los mejores software de finanzas personales para el manejo de nuestro presupuesto- es vivir con el dinero que ganamos el mes pasado, planear nuestro presupuesto con el dinero que ya tenemos en el banco y no con el que nos van a pagar este mes.

Esto significa tener un colchón adicional y una tranquilidad financiera muy importante.

Te invito a que me envíes tus preguntas, dudas y comentarios a través de mi página en Internet: www.planeatusfinanzas.com

CRÉDITO: 
Joan Lanzagorta, El Economista