Una revisión a la política exterior de AMLO

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Jorge Eduardo Navarrete sería su salvación en este tema

En la columna de la semana pasada hicimos un breve análisis de las propuestas que en materia de pequeñas y medianas empresas (pymes) habían presentado los respectivos candidatos a la Presidencia de la República. Por ello, decíamos hace ocho días que quien más había profundizado en el tema de la política de apoyo a las pymes era Andrés Manuel López Obrador, pues se dijo dispuesto a impulsar una política de Estado en apoyo a las pymes.

Al escuchar los números alegres del candidato López Obrador de la manera en que logrará, según él, que la economía del país crezca a una tasa de 6% anual, no nos queda más remedio que criticar la poca seriedad de sus planteamientos económicos.

Afortunadamente, ya el propio Secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha aclarado la falta de veracidad de los cálculos de López Obrador. El problema es que si bien la inmensa mayoría de las personas informadas, y con cierto nivel de preparación, no se chupa el dedo para creer semejantes mentiras, existe una enorme proporción de la población que está dispuesta a creerle al candidato del Movimiento Progresista lo que sea.

Alguien que se atreve a desdeñar las cifras de instituciones como el INEGI, el IMCO y Transparencia Mexicana, argumentando que son falsas y que no tiene empacho en decir que él tiene otras estadísticas, verdaderamente no tiene vergüenza, no debería mostrar la cara al público. Es inconcebible que con tales afirmaciones hechas públicamente lo tengamos como candidato a la Presidencia de la República.

¿Qué habremos hecho mal para merecernos este candidato?

Otra de las cuestiones que sobre López Obrador es verdadera y alarmantemente notoria es su total y absoluto desconocimiento de los asuntos internacionales, de política exterior y de todo lo que tenga que ver con el mundo global, en el que nuestro país se desenvuelve.

Pero lo peor de todo es que ni siquiera es capaz de aparentar interés en el tema. No le importa que sepamos que no le interesa el lugar que ocupa México en el mundo ni cómo posicionarnos mejor. No le interesa que todos nos demos cuenta del enorme desprecio que tiene por la política exterior, pues para él todo es política interna.

Sobre esto, lo único bueno de su participación en el debate del pasado domingo fue su mención de que quien asumiría el cargo de Secretario de Relaciones Exteriores, en caso de triunfar en las elecciones sería el embajador Jorge Eduardo Navarrete, quien es una de las figuras más destacadas que ha tenido México en política exterior . Él es precisamente alguien que podría llevar a México a recobrar el lustre de antaño en materia diplomática.

Dadas las escasas posibilidades de un triunfo de Andrés Manuel López Obrador en las próximas elecciones, ojalá que los candidatos del PRI, Enrique Peña Nieto, y del PAN, Josefina Vázquez Mota, consideraran también a Jorge Eduardo Navarrete como un posible candidato a la Secretaría de Relaciones Exteriores. Alguien como él hace falta al frente de la cancillería mexicana.

CRÉDITO: 
Alejandro González, El Economista