Plaga y crimen encarecen el limón

Foto: El Economista

El dragón amarillo terminó con 40% de la producción. Además pagar cuotas a grupos armados encarece el producto

Guadalajara, Jal. La presencia de la plaga conocida como dragón amarillo, que secó los árboles de limón criollo en Colima y Michoacán, principales productores del país, provocó una escasez del producto y, en consecuencia, un incremento del precio, el cual se disparó hasta 40 pesos por kilogramo en el mercado de abastos de Guadalajara y hasta 45 pesos en las tiendas de autoservicio.

Antonio López, coordinador del grupo de limoneros de la Unión de Comerciantes del Mercado de Abastos (UCMA), dijo que la producción del cítrico se redujo hasta 40%, lo que ocasionó un alza en su precio de 233% en el último mes.

Advirtió que el costo es aún mayor en otras entidades a donde se abastece el producto desde Guadalajara, como Hermosillo y Tijuana, donde -refirió- el kilogramo de limón con semilla está costando hasta 50 pesos al consumidor final.

“Hay escasez porque hubo una plaga que nos amoló la producción; ahorita hablamos de 30 o 40% de los árboles afectados. La plaga (huanglongbing, mejor conocida como dragón amarillo), nos atacó y esa seca el árbol completamente en 15 o 20 días”, refirió.

Anticipó que en los próximos dos meses se mantendrá caro el precio del alimento, mientras que el problema del desabasto se resolverá definitivamente en dos años, tiempo que tarda el ciclo de plantación de nuevos árboles y que éstos den fruto nuevamente.

Afecta inseguridad

Dado que 80% del limón que llega al mercado de abastos de Guadalajara proviene de Michoacán –el 20% restante se produce en Colima-, López Llamas señaló que el problema de violencia y presencia del crimen organizado en esa entidad también impacta en el precio.

El crimen organizado ya le estaba cobrando una cuota hasta al cortador, ya no solamente al productor (…). Eso también impacta en el costo, porque a veces nos dicen: hoy no sacas o sí sacas; por ejemplo, compramos un limón a peso, quieren 50 centavos para ellos, entonces, se nos incrementa el precio”.

La estacionalidad de la producción también llega a influir, ya que de acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, el periodo de mínima cosecha va de noviembre a marzo.

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CRÉDITO: 
Patricia Romo, El Economista