Piden combatir con firmeza la informalidad

Archivo/Eleconomista.mx

Ingresos por contrabando y piratería superarán las divisas por turismo

La piratería y el contrabando en México generan pérdidas por más de 950,000 millones de pesos anuales al fisco, así como a la economía formal, y gran parte del monto va a parar a las arcas del crimen organizado, fenómeno que ha puesto en crisis la seguridad pública en el país, afirma el Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente de la cúpula empresarial, afirmó que el ataque al contrabando y piratería se percibe como una mera “simulación” de las autoridades, cuando no de rendición a los hechos.

Ejemplificó que si los artículos ilegales que se desplazan en el país se vendieran, en promedio, a 20% de su precio en el comercio establecido, las ventas de quienes se dedican a esta actividad delictiva rebasarían los 15,000 millones de dólares, cifra superior a la derrama anual de divisas por concepto de turismo.

A través de su mensaje semanal La Voz CCE, el líder empresarial exigió marcar un alto a dicho fenómeno para evitar que siga creciendo la economía ilegal y toda aquella contraria a una lógica de desarrollo económico formal y sustentable.

“El sector empresarial y el gobierno tenemos que trabajar de manera conjunta y coordinada para que en México opere una sola economía legal: ampliar y fortalecer al sector formal, incorporar al informal a la legalidad y combatir con firmeza, sin permisividad, las actividades criminales como la piratería y el contrabando”, dijo.

Gutiérrez Candiani demandó al gobierno de Enrique Peña que el combate a la piratería, el contrabando y a la economía ilegal sea un “elemento fundamental” en la estrategia nacional contra la inseguridad pública y el crimen organizado, tanto en términos de persecución como de prevención.

El Presidente del CCE refirió que se han incrementado los decomisos y aunque México ha firmado diversos tratados y convenios internacionales para proteger propiedad intelectual, “la sensación que priva es de simulación, cuando no de rendición a los hechos por las autoridades y ciudadanos”.

Propone aplicación puntual y eficaz de la ley de las autoridades federales, estatales y municipales, y atacar directamente a las redes, las bodegas y centros principales de estas actividades delictivas, que están a la vista.

La piratería se ha convertido en un desafío económico, de seguridad pública y gobernabilidad, por sus dimensiones y prevalencia, las arraigadas distorsiones que la reproducen, sus vínculos con la delincuencia y la tendencia preocupante de volverse un fenómeno considerado como “normal” e inclusive “legítimo”.

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CRÉDITO: 
Lilia González, El Economista