Pacto por un México Digital, en stand-by: Amipci

Fernando Gurrola, presidente de la Amipci/ Notimex

Competitividad y desarrollo de TICs, entre los ejes rectores

La firma del Pacto por un México Digital, una iniciativa que busca formalizar los esfuerzos entre la academia, el gobierno y la industria, a fin de establecer los ejes de acción para el desarrollo del país, a través de las tecnologías de la información, está estancada.

Fernando Gurrola, presidente de la Asociación Mexicana de Internet (Amipci) y promotor de esta iniciativa, dijo que existen “las mejores intenciones” para llevarla a cabo, pero aún no se ha recibido respuesta de la Presidencia de la República para concretar la firma del documento.

La rúbrica de los compromisos estaba programada para el 17 de mayo con la presencia del presidente Enrique Peña Nieto, como parte de las celebraciones del Día de Internet, pero fue pospuesta por “cuestiones de agenda”, informó en ese entonces el presidente de la Asociación Mexicana de Internet, Fernando Gurrola.

“(La firma) está en stand-by. Pasaron momentos políticos, ahorita está en stand by y a mí me encantaría retomar el tema (...) No ha pasado nada. Estaba por anunciarse la Agenda (Digital) y nosotros estamos apuntados”, dijo en entrevista tras la presentación del Demo Day de Wayra México en Campus Party.

El contenido del pacto aún se desconoce, aunque los ejes del mismo ya están delineados. Algunos refieren la aplicación de mejores políticas públicas en favor del desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) en industria y gobierno, la creación de un ecosistema transversal para el emprendimiento digital y la formación de personas competitivas en la economía digital y la sociedad del conocimiento.

De acuerdo con el titular de la Amipci, más de 20 organismos firmarían el pacto en materia digital, incluyendo secretarías de Estado, las presidencias de la Cámara de Diputados y de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, gobiernos estatales, asociaciones industriales y universidades.

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CRÉDITO: 
Julio Sánchez Onofre, El Economista