Numa busca startups que curen los dolores del 2030

Foto EE: Archivo

La pérdida de trabajos a causa de los robots y la inteligencia artificial; la degradación del medio ambiente y el acceso a recursos naturales; o el empeoramiento de la calidad de vida de las ciudades son escenarios pesimistas que se prevén para el futuro a mediano y largo plazo. Y para enfrentar estos desafíos se necesita empezar a buscar las soluciones a partir de hoy.

La aceleradora de startups tecnológicas Numa tiene una premisa: la tecnología y los emprendedores serán aliados fundamentales para construir un futuro que tenga más beneficios que dolores para la humanidad, por lo que inició la búsqueda de 25 proyectos innovadores que puedan dar solución a los problemas que afectarán a México y el mundo en el 2030.

"Vamos a enfocarnos a trabajar en problemáticas como son: la salud y la alimentación, el transporte, trabajo vinculado con la educación, energía, agua o seguridad y privacidad", dijo Constanza Riveros, directora de Numa en México.

Numa es una aceleradora con presencia global que llegó a México hace un año de la mano de Venture Institute, una incubadora con más de seis años de operaciones en el país, cofundada por Federico Lelo de Larrea.

Entre su portafolio de 160 startups aceleradas se encuentran emprendimientos como Rutanet, plataforma que conecta con transportistas y usuarios de transporte de mercancías; Carrot, sitio de autos compartidos y renta de vehículos; Codea, que busca impulsar la capacitación y el desarrollo de habilidades de programación; o Apli, que conecta a empleadores con buscadores de empleo.

Desde el 2011, Numa ha realizado 15 programas de incubación de startups con duración de 4.5 meses. En promedio, las startups egresadas de Numa han levantado 317.1 millones de pesos en inversión privada.

Fernando Lelo de Larrea considera que la generación y desarrollo innovador de proyectos tecnológicos, que se enfoquen en la solución de problemáticas futuras, será la clave para construir las grandes empresas de mañana.

"Queremos estar con esas empresas que tienen un producto superior, que entienden las tendencias y cómo el uso de la tecnología va a cambiar en absoluto la forma que nos vamos a comportar en el consumo de bienes y servicios como salud, educación, transporte, etcétera. Van a ser las grandes empresas y estamos tratando de usar el capital de inversionistas para identificar, ayudar a crecer y tener las historias de éxito de las grandes empresas del mañana", comentó.

Evolución del ecosistema emprendedor

Durante los seis años que ha estado involucrado en el desarrollo de emprendimientos tecnológicos en México, Lelo de Larrea ve una evolución: los emprendedores han dejado atrás la idea de replicar localmente los modelos de negocio e ideas exitosas en otros países para crear tecnología y modelos propios.

"Estamos viendo una transformación muy acelerada hacia el desarrollo tecnológico propietario, modelos de negocio adaptados a mercados emergentes y a resolver problemas específicos. No se resuelve el problema del agua igual en la Ciudad de México que en San Francisco; no se resuelve el tema de transporte igual y esto se está entendiendo mucho más entre los emprendedores", comentó.

De acuerdo con el estudio Global Startup Ecosystem Report 2017 de Startup Genome, el valor del ecosistema emprendedor de la ciudad de México tiene un valor de 184 millones de dólares, con un promedio de 118,000 dólares de financiamiento por startup en etapa temprana.

Estos valores aún son inferiores al promedio global de los polos de innovación y emprendimiento que llega a los 4,100 millones de dólares en valor del ecosistema de startups y 252,000 dólares de financiamiento por emprendimiento. Aún así, el futuro es prometedor, reconocen los mismos emprendedores.

"Con la primera generación de Numa, que era Venture Institute, éramos unos bichs raros. A la hora que le dije a mi familia y amigos que iba a emprender, lo que pensaron es que era una floja y me iba a jugar (...) En el ecosistema éramos 10 ó 15 empresas, nos veíamos en los mismos eventos. Hoy, si bien no vamos a ser el Silicon Valley, ya tenemos nuestra Silicon Juárez (en referencia a la colonia Juárez, al centro de la ciudad) y veo cada vez más chavos tratando de hacer más cosas diferentes, cosas en innovación. Ha sido una bola de nieve que ha crecido de forma exponencial", dijo Jimena Pardo, cofundadora de Carrot.

"Lo que empieza a haber es tal competitividad que empiezan a abrirse tantos pequeños nichos con ideas, y el ecosistema va a empezar a ajustarse a sí mismo de una forma natural", agregó Mateo Riestra, cofundador de Lupetoys, emprendimiento que diseña productos y juegos que estimulan la creatividad en los procesos de aprendizaje.

Lo cierto es que ni los emprendedores ni las cabezas de Numa creen que el ecosistema de emprendimiento tecnológico vaya a perder tracción debido al cierre de las fronteras comerciales y migratorias, y a la aversión que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha mostrado hacia México. Al contrario, este escenario abre la oportundiad de atracción de talentos e inversiones en innovaciones como las energías limpias o el desarrollo de software. Y esto se refuerza con la oportunidad de mercado que existe dentro del país, así como la puerta de entrada que México representa para la región de América Latina.

julio.sanchez@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Julio Sánchez Onofre / El Economista

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