Necesaria la regulación de microfinancieras

Foto: Archivo/El Economista

CNBV tiene casi 20 solicitudes de sociedades que desean ser sofipos

Querétaro, Qro. En el XII Encuentro Nacional de Microfinanzas celebrado en esta ciudad, quedó de manifiesto que lo ideal sería que todos los intermediarios financieros que participan en este nicho fueran regulados, ya que ello daría mayor certeza a los usuarios y contribuiría a tener un sistema cada vez más sano.

Hoy, en el mercado de microfinanciamiento, centrado principalmente en zonas rurales y semiurbanas, participan algunos bancos pequeños y sociedades financieras populares (sofipos), cooperativas de ahorro y préstamo y las de objeto múltiple (sofomes). De todas estas figuras, sólo las últimas no son reguladas, pese a que su universo asciende a más de 4,000. Aunque no son supervisadas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), éstas deben cumplir cada vez con mayores requisitos, como el relacionado a la prevención de lavado de dinero.

En este sentido, la opinión casi generalizada es que las sofomes que otorgan microfinanciamiento deberían buscar migrar a alguna figura regulada, principalmente a sofipos, por adaptarse más a su modelo de negocios o, en el último de los casos, reforzar su autorregulación.

“Las sofomes que están en el sector de microfinanzas, por sanas prácticas, deberían evolucionar a una entidad regulada. La sofipo es una buena entidad para migrar”, refirió Francisco Perales, presidente de ProDesarrollo, organismo que aglutina a más de 80 microfinancieras.

Añadió que esta entidad apoya a los agremiados que quieran migrar a la regulación, a través de capacitación y labores técnicas con recursos provenientes de la banca de desarrollo, principalmente.

“La condición necesaria para cumplir con la misión que tenemos como intermediarios financieros es: ofrecer servicios y productos de calidad a todos los que lo requieran, con una cultura de protección al usuario. Así, vamos a hacer que sea una industria sana y sustentable”, indicó, por su parte, Yerom Castro, director de Inclusión Financiera de Banco Compartamos.

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CRÉDITO: 
Edgar Juárez/Enviado, El Economista