Microfinancieras deben limitar los créditos

Foto: El Economista

Sólo 16 de 400 instituciones han firmado acuerdo de buenas prácticas creado por el Pronafim y la Condusef

De las 400 instituciones que otorgan microfinanciamiento a proyectos productivos en México, sólo 16 han firmado el acuerdo de buenas prácticas que crearon recientemente el Programa Nacional de Financiamiento al Microempresario (Pronafim) y la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

Tenemos 100 acreditadas de Pronafim; de éstas, 16 ya firmaron el código de ética con Condusef y 60 (no todas miembros del Programa) están interesadas en el proceso; esperamos que a finales de este año adopten estas medidas”, detalló en entrevista telefónica Elenitza Canavati, coordinadora general de Pronafim.

Y es que acatar este acuerdo de ética no es obligatorio: es una invitación a la autorregulación. El documento sugiere que las instituciones de microcrédito brinden información transparente a sus clientes, actúen con honradez y vocación de servicio y cuenten con prácticas de cobranza respetuosas; sin embargo, no se les pide que revisen y limiten el otorgamiento de créditos para las personas que tienen varios préstamos.

Lo anterior deviene en el sobreendeudamiento, el incumplimiento de pagos y el quiebre de micronegocios.

“En Chiapas, Oaxaca y Veracruz tenemos altos índices de sobreendeudamiento por la gran oferta de microfinancieras en la región y porque no existe una regulación en el número de créditos que ya se le han otorgado a las personas; mientras que en Sonora, Sinaloa, Chihuahua y San Luis Potosí hay muy poca oferta y nuestra misión es descentralizar los microcréditos”, explicó Canavati.

De acuerdo con Pronafim, las familias sobreendeudadas tienen comprometido 35% de sus ingresos con pagos por los financiamientos adquiridos.

Emilio Illanes Díaz Rivera, director ejecutivo del Consorcio Latinoamericano para Capacitación en Microfinanciamiento (Colcami) de la Universidad Anáhuac México Sur, aseguró que si las microfinancieras consultaran el Buró de crédito e hicieran análisis de los acreditados para conocer su capacidad de pago, el nivel de sobreendeudamiento disminuiría.

“Sería conveniente que tuviéramos bases de datos o una red de información para que se pudiera mapear el nivel de riesgo de las personas y, que de manera clara, los promotores de microfinanciamiento supieran quién ya cuenta con un Crédito para evitar el sobreendeudamiento”, coincidió Marco Carrera Santa Cruz, director general de la Condusef.

Focos rojos

La necesidad o urgencia de contar con dinero puede llevar a la población a ver el microfinanciamiento como un salvavidas, sin tomar en cuenta la finalidad del crédito, en cómo lo pagarán y las condiciones del préstamo.

La Condusef, de la mano de Pronafim, brinda cursos de educación financiera a los acreditados para que hagan un mejor uso de esos recursos. Sin embargo, las microfinancieras no están obligadas a otorgar esta educación. En caso de hacerlo, el especialista sugirió que se utilizara un lenguaje sencillo y sin terminologías complejas. “Lo importante es que las microfinancieras del país sean un canal de financiamiento que funcione a largo plazo y no solamente se trate de cubrir metas anuales o de sexenio”, comentó.

Crecimiento del sector 
Vs demanda de personal

La falta de capacitación de los ejecutivos y promotores de las sucursales, así como el alto grado de rotación de personal, son otros de los problemas que se busca erradicar con este código de ética.

“Del personal en una sucursal microfinanciera, 100% cambia de trabajo después del primer año de labores. Esto se debe al crecimiento de intermediarias financieras y a la demanda de talento con experiencia”, explicó el representante del Colcami.

Elenitza Canavati aseguró que la rotación de personal eleva el costo operativo de las microfinancieras; por lo tanto, sus tasas de interés se elevan también. “Trabajamos con la Universidad Anáhuac para lograr la fidelización de los promotores de crédito y que vayan haciendo una carrera en la institución”.

Otro de los focos rojos es que “los microcréditos en México son pequeños, con tasas de interés muy altas”, pues en promedio llegan a los 6,000 pesos; mientras que en Perú y Bolivia -mercados más maduros- son de 9,000 con una tasa de interés de 30%, la cual en México es de 50 a 90%, coincidieron los especialistas.

Para bajar las tasas de interés, Pronafim adelantó que a través de una alianza con Telecomm ofrecerá servicios en 1,600 sucursales más, a partir de enero próximo.

Establecen código de ética

Pronafim y Condusef sugieren las siguientes prácticas para el sector microfinanciero:

  • 1. El otorgamiento del microcrédito buscará la mejora en la calidad de vida del acreditado y el desarrollo de micronegocios.
  • 2. El microcrédito se deberá adecuar a la capacidad de pago del acreditado.
  • 3. La publicidad de las microfinancieras deberá proporcionar información suficiente, clara y veraz de sus productos.
  • 4. Las sociedades cooperativas de ahorro y préstamo y las entidades financieras deberán contar con un mecanismo de resolución de quejas.
  • 5. Las instituciones de microfinanzas deberán otorgar incentivos a sus ejecutivos y promotores.
  • 6. Promover la vocación de servicio, compromiso, responsabilidad y honradez entre su personal.
  • 7. Transmitir información clara y actualizada de los productos financieros a los clientes.
  • 8. Respetar los derechos y dignidad de los deudores, no usar lenguaje obsceno o palabras altisonantes.
  • 9. No se intimidará al deudor: no se le llamará por teléfono entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana; no se le amenazará con privarlo de la libertad ni se utilizarán cartelones, anuncios o cualquier medio impreso en lugares públicos, con el propósito de agraviar su dignidad.
  • 10. Se podrán establecer convenios de pago cuando la persona acreditada deje de pagar.

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CRÉDITO: 
Samantha Álvarez