México atrae atención de Silicon Valley

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Desde el nacimiento en 2011 de Mexican.VC, el primer fondo de capital semilla de Silicon Valley para emprendimientos tecnológicos -que fue adquirido por 500 Startups-, México ha desarrollado condiciones de inversión e innovación atractivas para impulsar su potencial de negocio y mercado.

Figuras clave en el desarrollo de Silicon Valley como la Universidad de Stanford o Y Combinator -considerada la fábrica de startups más grande a nivel global-, voltean con mayor atención hacia México para buscar innovación que puedan generar disrupción en el mercado y una nueva ola de negocios millonarios.

La Universidad de Stanford ya comenzó la búsqueda de proyectos innovadores para que reciban mentoría de expertos y socios de ese Instituto con sede en Palo Alto, California, a través del programa Go To Market (http://stanford.gtm.com/) que será lanzando por primera vez en México.

Bethany Coates, asistente decano del Programa de Innovación Global de la Escuela de Graduados en Negocios de la Universidad Stanford, explicó que buscan participantes que ya tienen una idea o un producto validado y con retroalimentación del mercado, valorado ya sea a través de patentes, apoyo de corporaciones, financiamiento o consumidores.

"Venimos de Silicon Valley, que quizás es uno de los ecosistemas más desarrollados en tecnología. No esperamos encontrar otro Silicon Valley en ese nivel pero queremos en lugares donde emprendimiento e innovación están ganando tracción para compartir lo que hemos aprendido de nuestro propio contexto", dijo en entrevista.

El programa, que forma parte de las estrategias de expansión de la Universidad de Stanford, busca ayudar a esos emprendedores e innovadores a lanzar ese producto al mercado a partir de preparación y mentoría en diversas áreas, desde administración, liderazgo, "pitching" de negocios, planes de marketing para acelerar su llegada al mercado.

"La Universidad de Stanford es conocida por crear un camino de éxito para fondos de capital de riesgo y startups. Compañías como Google y Cisco comenzaron en Stanford, y hay muchos ejemplos como ellos. Calculamos que los ingresos generados por las empresas comenzadas por maestros de Stanford asciende 2.7 billones de dólares. Creemos que no debe existir un sólo Silicon Valley alrededor del mundo, queremos crear muchos más centros de innovación y emprendimiento y es exactamente lo que queremos con Go to market", aseguró.

Y Combinator también reconoce el potencial. En una visita reciente a la ciudad de México para participar en un encuentro de la startup Plazi, el presidente del fondo de inversión, Sam Altman, consideró a México dentro de sus planes de expansión geográfica de inversiones. Este año, la aceleradora proyecta financiar 1,000 startups.

"Lo más importante que tratamos de hacer es financiar más startups. Entre más startups financiemos de una geografía, ellos regresan a sus lugares, cuentan a otras startups de lo que ven y tenemos la esperanza de que les gustemos. En Francia sucedió que financiamos algunas startups que regresaron, y después tuvimos 10 startups francesas que aplicaron, luego 15 startups y luego 100 y 200", afirmó.

Y Combinator fue fundado en marzo del 2005 y realiza dos rondas de inversión al año de 120,000 dólares a cambio del 7% de las acciones de las empresas. Se calcula que el valor de su portafolio actualmente supera los 50,000 millones de dólares con firmas como Dropbox y Airbnb.

Durante su breve visita el mes pasado a la ciudad de México, reconoció haber conocido "por lo menos cinco startups" locales que le gustaría tener en su portafolio de inversiones.

"Si quieres tener más startups de un área en particular hay que comenzar a fondearlas. Es muy bueno que las startups vengan a Silicon Valley, construyan redes y regresen a sus países a desarrollar", dijo Altman

Rumbo a la disrupción

Ambos programas tienen distintos ángulos pero un mismo objetivo común: impulsar la innovación y cambiar el mundo.

Mientras la Universidad de Stanford se enfoca en proyectos validados en el mercado, Y Combinator busca startups de mayor riesgo pero con el potencial de generar una mayor ganancia cuando sean rentables.

"El problema actual de los fondos de capital de riesgo es que los inversionistas no quieren tomar riesgos sino apostar en algo que ya está funcionando. Nosotros estamos financiando varias compañías de riesgo, hemos financiado empresas de energía nuclear, biotecnología, inteligencia artificial, hasta una que construye un cohete para lanzar pequeños satélites", dijo Sam Altman de Y Combinator.

Pero en este camino, el desarrollo de las políticas públicas será crucial para que México se convierta en un polo emblemático de innovación y tecnología, a diferencia de Estados Unidos donde su evolución ha estado marcada en su mayoría por el sector privado.

Bethany Coates, de la Universidad de Stanford, reconoce que en México las iniciativas para el desarrollo del ecosistema emprendedor en el país por parte del gobierno son cruciales, la mayoría desde el Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem).

"El rol de la política pública es enorme y puede crear un impacto positivo que apoye el proceso. El Inadem juega un rol crítico al soportar emprendedores y crear espacio para hacerlo viable el camino de la innovación y el emprendimiento", dijo.

Sam Altman considera por su parte que el equilibrio en las regulaciones es fundamental para crear un ecosistema ideal de startups, a fin de que permitan la innovación sin poner en peligro la sociedad y la economía. Los casos de Uber o Airbnb -compañía fondeada por Y Combinator- resultan emblemáticos para el desarrollo de políticas públicas.

"Es como si todas estas industrias trataran de evitarlo pero estarán en desventaja. Por ejemplo, a nadie le gusta los taxis por eso buscan poner regulaciones y esas son malas señales. No es que toda la regulación sea mala, mucha de la regulación nos mantiene seguros pero no quieres que la regulación ponga ataduras a la innovación", consideró.

Altman avecina una ola de cambios disruptivos en las industrias por lo que el tema regulatorio deberá fomentar la innovación en lugar de frenarla. Y mientras hoy es la industria de taxis con Uber, o la hotelera con Airbnb, mañana, afirma Altman, la revolución será en el sector salud gracias a la tecnología y la innovación.

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CRÉDITO: 
Julio Sánchez Onofre / El Economista