Mexicanos buscan buen servicio

Foto: Especial./ elempresario.mx

Después de la recesión económica, que afectó la solvencia de las personas a nivel mundial, México tiene a los consumidores más exigentes en cuanto al servicio al cliente se refiere.

En la "Encuesta Global 2010 Sobre Percepciones de Servicio al Cliente", realizada por Echo Research y American Express, donde participaron 12,000 consumidores de Australia, Canadá, Francia, Alemania, India, Japón, Italia, México, Holanda, Inglaterra, España y Estados Unidos, se estableció que en México 98% de los consumidores afirma que el servicio al cliente es fundamental a la hora de hacer negocios, porcentaje superior a todos los países participantes.

“El consumidor mexicano es el más estricto a nivel mundial, ya que es quien da mayor importancia al servicio que brindan las empresas y no sólo al producto”, indicó Juan Manuel Noya, vicepresidente y director general de Atención al Cliente de American Express México.

El directivo de American Express explicó: “55% de los consumidores decide contratar un servicio o comprar un producto por la calidad de la atención que presta la empresa y sólo 30% lo hace por el precio”.

Disposición a pagar más

La encuesta destaca que en México los consumidores están dispuestos a pagar en promedio 8% más sobre el valor de los productos, si es que hay un mejor servicio al cliente.

Manuel Noya explicó que en el país sólo 24% de los consumidores piensa que las firmas valoran a sus clientes, 64% dice que las empresas alcanzan sus expectativas y sólo 3% las superan.

Otros dato destacado fue que 91% de los consumidores dice que no volverían a tratar con una empresa después de una mala experiencia y 85% manifestó que hablaría mal de la misma.

“Entre los aspectos que más valoran los consumidores sobre el servicio al cliente destaca que 99% se fija en que haya efectividad en la resolución de problemas y un igual porcentaje considera relevante el conocimiento de la persona que atiende y la rapidez en la respuestas de las empresas”, puntualizó Manuel Noya.

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CRÉDITO: 
Alberto Moreno