MBAs vs ingenieros: ¿de cuáles necesita más México?

"En un mundo conectado, la innovación sostiene a la prosperidad". Amar Bhidé

Endeavor traerá a México este 28 de mayo a Amar Bhidé, profesor de Negocios de la Universidad de Columbia y autor de dos libros muy influyentes: Origen y Evolución de Nuevas Empresas y The Venturesome Economy (que se traduce más o menos como La Economía Emprendedora), dentro del marco de la IV Cumbre de Directores Endeavor.

El argumento de su segundo libro, The Venturesome, es claro y fuerte: los países deben dejar de preocuparse sobre la formación de ingenieros, técnicos, científicos y demás, y deberían mejor enfocarse en formar alumnos de maestría en negocios que sean capaces de tomar cualquier innovación y convertirla en un negocio que genere empleos y riqueza.

Este argumento es exactamente lo que necesita México.

Son muchos los programas del gobierno federal y estatal para promover avance científico, pero muy pocos para promover avances empresariales.

Por ejemplo, en Conacyt es relativamente fácil conseguir beca para estudiar una maestría en Filosofía de la Ciencia, un doctorado en Farmacias y una especialidad en Dermatología, pero es casi imposible obtener una beca para estudiar una maestría en Administración de Empresas.

Los programas del Fondo PYME para emprendedores han sido muy exitosos, pero apoyan con muchos más recursos a empresas que tengan bases científicas y tecnológicas que a empresas de la economía tradicional que generen miles de empleos.

Los gobiernos estatales quieren tener sus centros de I+D para presumir que son polos de innovación científica. ¿Qué empresa genera más riqueza y empleos? Wal-Mart, que usa un software para escalar su cadena de suministros o la empresa que diseño el software de cadena de suministros?

Lo que falla en estos programas es el supuesto equivocado de que la ciencia creada en un país marcará su desarrollo futuro. Esto es falso. La investigación científica se publica y comparte en el mundo que cada vez está más conectado, es decir, toda la ciencia termina siendo una hoja de instrucciones abiertas (rara vez cerrada y confidencial) para que alguien saque provecho de ellas.

Steve Jobs no inventó el sistema del cursor del iPod, pero si supo encontrar instrucciones de tecnologías útiles en el mundo y aplicarlas a sus inventos.

Es la transferencia de tecnología lo que permite a las empresas y naciones crecer, ya que los inventos y descubrimientos por sí solos no generan valor.

Lo que México necesita no es tratar de competirle a los alemanes, americanos y japoneses desarrollando más y mejor ciencia, más bien debería de promover que más mexicanos entiendan la tecnología y la sepan aplicar a su ambiente de negocios.

Necesitamos a más MBAs y a más emprendedores que busquen desarrollo científico en el extranjero y lo puedan transferir a México, lo que se traducirá en más y mejores empresas, más y mejores empleos, y mayor riqueza mejor distribuida.

*Director general de Endeavor México.

CRÉDITO: 
Fernando Fabre