Paga con tu celular de forma segura

Foto: Especial

Tecnología que impulsa y facilita el consumo en México

El reto de promover el uso del teléfono celular para realizar retiros de efectivo o pagos en comercios es un proyecto que el sector bancario ha impulsado con fuerza en los últimos meses.

Con aplicaciones como iAcepta de Banamex y Dinero Móvil de BBVA Bancomer, la banca pretende aumentar el número de operaciones, simplificar la vida de los usuarios y captar un mayor número de clientes.

Sin embargo, mientras el interés de los bancos crece por este modelo, a pesar de que en México existen 104 millones de teléfonos móviles y 25% de ellos es inteligente, el uso de pagos móviles todavía es incipiente, indicó Pável Álvarez Pedroza, especialista en Mobile Marketing de la Asociación Mexicana de Mercadotecnia Directa.

En el contexto mundial, Estados Unidos y Europa son algunas regiones que más utilizan el modelo, pues 25% de los consumidores usa sus dispositivos para pagar en tiendas y para el 2017 se espera que 2.56% de todos los pagos en el mundo se pueda procesar a través de un teléfono, según un informe de la consultoría estadounidense Juniper Research.

Resarcir el atraso que sufre México sólo será posible si se aumenta la confianza con más información sobre la seguridad. Entre los consumidores existe todavía desconfianza, lo cual está afectando la adopción generalizada de esta tecnología, mencionó Álvarez Pedroza.

La seguridad de la aplicación no es una amenaza respecto del uso de los pagos a través de un teléfono inteligente. La verdadera amenaza proviene de un uso poco cuidadoso por parte de los usuarios con sus contraseñas, ya que 80% de los robos electrónicos ocurre debido a que las personas comunican sus datos a un tercero.

Candados de seguridad

En estos dispositivos, la información de la transacción se transmite con seguridad (vía Wi-Fi o 3G) de manera encriptada y en ningún momento queda almacenada en el teléfono del usuario.

Además, la tecnología que utilizan los dispositivos que funcionan como terminales punto de pago sólo trabaja con tarjetas con chip. Esto ofrece al dispositivo más seguridad, pues es imposible realizar un cobro a una tarjeta con banda magnética que ha sido clonada. Por ello, las transacciones que se realizan a través de una terminal móvil deben ser vistas con confianza. Ya los desarrollares de dicha tecnología han implementado suficientes candados de seguridad, explicó Rodrigo Sánchez, director de operaciones de la Agencia Digital Códice.

Más seguro que el efectivo

La educación es la solución para ganar la confianza de las personas, ya que una transacción hecha a través de un teléfono inteligente puede ser más segura que utilizar efectivo, explicó Jacob Bañuelos, director de la Maestría en Comunicación del Tecnológico de Monterrey.

Y es que que perder un monedero móvil no tiene las mismas consecuencias que perder una cartera. Hay que tener en cuenta que el primero es una aplicación y no se encuentra físicamente en el dispositivo, sino almacenado en un espacio digital. Por lo tanto, si el dispositivo es robado, la cuenta o la aplicación se pueden cancelar y posteriormente transferir a un nuevo teléfono, sin perder dinero.

Ventajas del pago móvil

  1. Usted cuenta con un dispositivo que le permite realizar movimientos con sólo apretar un par de teclas (o deslizar los dedos sobre su pantalla), sin la necesidad de invertir tiempo en la fila del banco o tener que cargar con efectivo.
  2. La tecnología de los teléfonos inteligentes le permite bloquear el dispositivo con un código o NIP. Esto es una gran herramienta para impedir que alguien pueda acceder a su información en caso de robo o extravío.
  3. Mediante la modalidad de pago móvil es posible enviar o pedir dinero a otra persona, sin necesidad de conocer los datos bancarios del beneficiario.
  4. Las terminales móviles ofrecen un mayor rango de movilidad a los profesionistas independientes que por sus actividades requieren tener un dispositivo que les permita recibir pagos en cualquier sitio.

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CRÉDITO: 
Alejandro Cruz Domínguez, El Economista