Más mujeres en la alta dirección

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En los últimos años ha aumentado el número de mujeres que están en los puestos de dirección, pero el porcentaje aún es pequeño. “Hemos estado jugado entre el 23% y 26%, pero no logramos pasar de ese porcentaje”, refiere María del Carmen Bernal, directora del centro de investigación de la mujer en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE).

Menciona que para entender la participación de la mujer en la empresa hay que separar a aquellas que tienen un puesto de alta dirección de las mujeres empresaria, socias o herederas de un negocio, porque existen diferencias en el perfil y en la forma en que llegaron al puesto.

“Desde el punto de vista del mundo corporativo, la mayoría de las mujeres que están en la alta dirección provienen de la misma empresa, y en la mayoría de los casos coinciden que han tenido un mentor varón que identificó su capacidad y talento y las impulsó”.

María del Carmen Bernal precisa que los cambios en diversidad e inclusión se reflejan mejor cuando provienen de la alta dirección y los implementa en la estrategia de negocio. Para ello se requiere que el directivo sea empático con sus empleados y conozca sus cualidades. “El talento debe ser el actor más importante en el mundo del negocio”

También asegura que aún hay mujeres no se creen con la capacidad de ocupar un alto puesto, la forma de cambiar el panorama es desde la educación en el núcleo familiar. Enseñarle a los hijos una visión de competitividad, respeto e igualdad de género.

“Nos falta prepararnos como país y desde las diversas instituciones como la familia y empresa para poder alinearnos a las necesidades que se tienen y responden a un modelo sociocultural.”

Si las empresas desean ser más competitivas y responder al mercado requieren abrirse al talento y no poner límites de género.

Cada vez más empresas se suben al barco y asuenen el cambio dentro de sus proyectos, se convierten en centros de desarrollo de talento, donde no solo empoderan a las mujeres, sino a todo su personal, porque la ideología cambia y se enfocan en el talento de las personas la forma en que estas ayudan al crecimiento de la empresa.

Por último, María del Carmen Bernal dice “estoy convencida que la adversidad acelera la creatividad y es necesario acelerar la empatía. El talento lo hay pero a veces somos muy duros para definir y estereotipar a las personas”.

elizabeth.meza@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez /El Economista

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