Jefes truncan desarrollo de trabajadores

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De los empleados, 82% considera que alguna vez vivió esta situación: Randstad

Para muchas empresas las palabras "colaboradores felices" es un término sin importancia; no obstante para otras es un término difícil de lograr, pues saben que es uno de los ingredientes más importantes para lograr la productividad de un equipo de trabajo y por repercusión directa para el éxito de una compañía.

Para hablar de “colaboradores felices”, antes se tiene que hablar de los jefes: personas encargadas de los resultados que generen los trabajadores y los cuales son los responsables de generar el ambiente necesario para que haya "colaboradores felices" que contribuyan a la productividad de la empresa.

En la mayoría de los casos, los jefes tuvieron que recorrer un camino profesional lleno de retos, logros y fracasos. Al igual que muchos, persiguieron el sueño de obtener una posición de alto nivel jerárquico que les diera el poder de mando que les permitiera tener personal a su cargo, pero también fueron muchos los que llegaron ahí y olvidaron que la productividad de los empleados está determinada directamente por la relación que estos tienen con su supervisor.

Uno de los aspectos más importantes en el liderazgo de equipos es el hecho de que los trabajadores vean en su líder a la persona que los guiará hacia éxitos profesionales, que a la larga también representarán el camino hacia el crecimiento profesional para todos y cada uno de los integrantes que participan y participaron en el éxito del equipo.

Lamentablemente, en México aún vivimos estilos de liderazgo arcaicos en los que, de acuerdo a la encuesta “Motivaciones del Mexicano” realizada por Randstad México, 82% de los mexicanos encuestados, considera que en algún momento de su vida laboral su crecimiento se vio truncado por algún jefe.

El mundo laboral ha evolucionado y cada vez es mayor el número de profesionistas que buscan en sus empleos la satisfacción laboral, el crecimiento profesional, así como la participación en equipos de trabajo, donde el jefe además de dar dirección, sea un elemento que enriquezca, acompañe hacia el éxito y retribuya con hechos los esfuerzos de su gente.

Para estar a la altura, México necesita dejar atrás a los jefes:

  • Autoritarios: aquellos que en lugar de integrar un equipo, tienen gente bajo sus órdenes.
  • Narcisistas: dueños de una autoestima tan baja que prefiere un equipo mediocre con el único objetivo de no permitir que le hagan sombra.
  • Paranoicos: quienes no confían ni siquiera en su equipo, fiscalizan todos sus movimientos y no les dan oportunidad de tomar decisiones o generar nuevas ideas, limitándolos al desarrollo de actividades meramente reactivas.
  • Es indispensable eliminar de las filas de trabajo a todos aquellos que no estén dispuestos a dejar atrás el papel de jefe.
  • Permitir la entrada al líder, capaz de trabajar en equipo, permitir que sus subordinados den su mejor aportación profesional, y promover el crecimiento de estos.

“Si bien, ser un buen líder, no es un reto sencillo, es determinante que los empleados con jefes más tolerantes y considerados estén más satisfechos que aquellos que trabajan con jefes indiferentes, autoritarios u hostiles hacia sus subordinados. Son estos pequeños detalles, los que marcan la diferencia entre un jefe y un líder. Lo importante no es ser la autoridad, sino un líder que sea admirado por su equipo y capaz de llevarlo hacia el éxito laboral, considerando lo que cada integrante de este equipo necesita y merece profesionalmente hablando", detalló Maricarmen Balcarcel, gerente de Capital Humano de Randstad México.

*Colaboración: Randstad México

CRÉDITO: 
Maricarmen Balcarcel*