Lecciones de las grandes marcas para tu empresa

Las marcas requieren reinventar los productos o servicios. Foto: Shutterstock

Cuando Domino’s Pizza surgió en 1960, la gente pensó que era otro centro de comida; para sorpresa de todos, el negocio iba más allá. Fue el primero en entregar pizzas a domicilio a estudiantes y en 1973 aplicó su política más famosa: entregar en menos de media hora, lo cual logró gracias a las cajas y bolsas que mantenían la temperatura de la pizza. Su secreto fue conocer a sus clientes y enfocarse 100% a ellos.

Para Patricia López, directora de Catmandoo, empresa enfocada en management, estos pequeños detalles son lo que definen el éxito de una marca. Quienes recién comienzan deben asomarse a lo que han hecho las grandes marcas para posicionarse y llegar al lugar que hoy ocupan.

Las reglas

La primera lección para un plan de negocios exitoso, que define Patricia, es definir una propuesta que responda: ¿qué hace diferente a la marca?, ¿qué necesidad cubre mejor que la competencia?, ¿qué problema de los clientes resuelve? Y ¿por qué los clientes deben comprar esa marca?

En el caso de Domino’s, el producto se diferenciaba porque entregaba pizzas a domicilio, ahorraba tiempo a los clientes y aseguraba frescura y calidad en menos de 30 minutos, transformando por completo la experiencia de comer pizza.

La segunda lección es conocer a quienes acudan a las tiendas, desde los más pequeños hasta los mayores, hablándoles a todos de forma personalizada.

En este sentido, un buen ejemplo es la cadena de retail Target, quien comenzó a crear pasillos dedicados a hombres porque notaron que ellos compraban más rápido que las mujeres y ninguna otra tienda se había enfocado en atenderlos correctamente.

La tercera lección es analizar toda la información de los clientes: gustos, hábitos de consumo, ventas a detalle, entre otras, para así tomar decisiones que beneficie a la marca y le ayude a incrementar ventas. En este punto, es importante contar con la tecnología necesaria para optimizar todos esos datos y, de ser necesario, fortalecer habilidades como uso de la nube o plataformas que eficienten los procesos financieros, manejo de ventas, gastos, inventarios, clientes y empleados.

Como cuarta lección, Patricia menciona “tener ojos y manos en los puntos de venta”, es decir, cuidar las áreas pensadas en los productos que el cliente final busca más y pensar qué productos son los indicados para cada establecimiento.

Dos ejemplos de esto son Sam’s Club y Chedraui. En el primero, los clientes buscan productos por mayoreo y promociones especiales por ser parte del club, mientras que en la segunda, la oferta variará según el formato de la tienda, ya que en el caso de Select se podrán encontrar artículos gourmet o internacionales, en tanto, en el tradicional están los más consumidos. Por ello, hay que valorar qué tienda es mejor para el producto. No es necesario ni recomendado que el mismo esté en todas las cadenas de retail, sólo en las que tendrá mejor impacto.

La última lección es no olvidar conectarse con el mundo, estar presente en las plataformas de Internet que frecuentan los clientes objetivo, sobre todo las redes sociales. Asimismo, hay que fortalecer la presencia en e-commerce.

Siempre ser obsesivo

Lo más importante es enfocarse en mejorar el producto, ser los más innovadores y dar a los clientes justo lo que buscan, ya que actualmente están dispuestos a pagar más por artículos o servicios y de calidad.

Muestra de ello es Starbucks, quien revolucionó los negocios de las cafeterías haciéndolo un servicio rápido y con especial atención al cliente. Con el detalle de llamar a los comensales por su nombre, los hacen sentir especiales y queridos por la marca, lo que deja el deseo de volver.

elizabeth.lopez@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario