Inodoros, negocio para emprendedores

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Uno de los inventos más útiles de la humanidad es el inodoro. Hemos convivido con este artículo por lo menos 4,000 años; pero, a pesar de todos los avances tecnológicos, hay 2,600 millones de personas que carecen de instalaciones de saneamiento básico, destaca el Banco Mundial en un informe.

El organismo internacional calcula que hay 120 millones de latinoamericanos sin acceso a un retrete. El financiamiento y la complejidad de su instalación, hace que las personas de escasos recursos prefieran comprar un electrodoméstico o un teléfono celular a instalar un sistema de saneamiento.

En Perú, con una población de 30.8 millones de habitantes, 3 de cada 10 personas carece de inodoro. En las zonas rurales, el porcentaje es de 47%, lo que lo ubica como uno de los más bajo de América Latina. Esto impacta en la calidad de vida, debido a las enfermedades que se producen por el uso de letrinas improvisadas y pozos sépticos.

A pesar del tamaño del mercado, no hay inversionistas. Esto se debe a una serie de mitos que el Banco Mundial se da a la tarea de aclarar, uno de ellos es que el mercado de saneamiento es pequeño; sin embargo el organismo calcula que éste podría generar ventas por más de 585 millones de dólares.

Los potenciales clientes se encuentran en zonas urbanas y, contrario a lo que se piensa de que los pobres no pueden comprar baños, estos lo harán si se les ofrecen un plan atractivo para ello. El mercado necesita más oferta de productos que satisfaga necesidades reales y el gobierno ofrece condiciones atractivas para las alianzas público-privadas en el mercado de saneamiento, destaca el informe.

En Perú, el Banco Mundial impulsa la iniciativa MiBaño, un proyecto que promueve el saneamiento a través de inodoros prefabricados y completos que se compran listos para usar. Sin embargo, el país carece de una cadena articulada para la prestación del servicio de saneamiento, lo que limita la oferta de productos empaquetados.

Los emprendedores, propone el BM, podrían articularse con diferentes grupos de la cadena de abasto para llevar soluciones acorde a las posibilidades de los más pobres, concluye el informe.

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CRÉDITO: 
Redacción / El Empresario