Inadem elige a evaluadores de startups con opacidad

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En los últimos tres años, el gobierno federal ha contratado en adjudicación directa a 270 especialistas en evaluación de proyectos quienes, con sus calificaciones, han determinado qué propuestas de micros, pequeñas y medianas empresas (mipymes) y de emprendedores, han sido beneficiadas con los más de 24,000 millones de pesos que ha destinado para apoyar a ese sector.

Hasta ahora no se sabía quiénes conformaban este cuerpo de profesionistas, cuántos eran, cuál era su perfil, cuánto ganaban por su trabajo y cuánto tiempo le destinaban a analizar cada proyecto. A través de solicitudes de información e investigación en diversas fuentes, El Economista constató que entre estos hay funcionarios en activo, ex empleados del gobierno, académicos y hasta empresarios, cuyo trabajo ha sido cuestionado por la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

Entre estos se encuentran funcionarios de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, como Rafael Guillermo Torres López, jefe de departamento del Centro de Estudios para la Preparación y Evaluación Socioeconómica de Proyectos (CEPEP), e incluso ex empleados del propio Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem), como Víctor Manuel Sandoval Rivera, ex director general adjunto de Acceso a Tecnologías de la Información, y quien con un contrato por más de un millón de pesos es de los evaluadores que más gana por esta labor.

Un sistema opaco

El Sistema Nacional de Evaluadores Especializados (SNEE) es el grupo de expertos que recluta el Inadem cada año. Su tarea consiste en realizar la evaluación normativa y la técnica, financiera y de negocios de las propuestas que aplican por recursos al FNE. El fondo se ha convertido en un instrumento indispensable para fortalecer el aún joven ecosistema emprendedor nacional y, desde su creación en el 2013, ha recibido cinco veces más solicitudes de las que puede apoyar.

Poco se sabe de cómo se conforma el SNEE. La única parte visible de su labor es la calificación que otorgan a las iniciativas que analizan. El Inadem trata con sigilo este tema, ya que considera que revelar quiénes son estos daría pie a actos de corrupción. Con ese punto de vista coincide Charles Gabriel, director de la aceleradora de negocios Wayra:

“Desconocemos el perfil de los evaluadores, está hecho así y tiene toda la lógica, que tú no sepas quienes son los evaluadores, porque luego se pueden prestar a todo tipo de situaciones”, expone el directivo de Wayra.

En una solicitud de información hecha por El Economista, la Coordinación General de Planeación Estratégica, Evaluación y Seguimiento del Inadem informó que carece de “manual o documento u otro, que indique los criterios o requisitos, así como el procedimiento para la selección y contratación de los miembros del SNEE”. También admitió que “no existe documento, manual u otro que indique el procedimiento de búsqueda, selección o invitación para conformar y en su caso contratar a los miembros del SNEE”.

El método, respondió, “se realizó directamente por conducto de la citada Coordinación… en apego a la normatividad establecida por las contrataciones públicas señaladas en la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público y su Reglamento”.

Tampoco se sabe bajo qué supuestos se asignan los salarios. El Inadem carece de manuales o documentos que indiquen estos criterios. Hay evaluadores que ganan 150,000 pesos por nueve meses de trabajo hasta más de un millón de pesos, como Sandoval Rivera, ex funcionario de Inadem.

No siempre fue así. El director del Departamento de Finanzas del Tecnológico de Monterrey en el campus Santa Fe, José Oliver Ambía López, recuerda: “con el Fondo Pyme había una convocatoria para académicos, y en algunos casos era invitación directa, había de las dos modalidades, no sé cómo sea hoy en día”.

Los contratos de los evaluadores, de los que El Economista obtuvo copia a través de Transparencia, indica que en su Anexo Técnico que estos deben tener un año mínimo de experiencia, ser titulado o pasante de licenciatura en áreas: de la salud, naturales o exactas, sociales, administrativas e ingeniería y tecnología, además de contar con certificado en especialización de proyectos, expedido por el CEPEP o el ITAM.

Y del ITAM sale la mayoría de ellos, incluso los directivos del Centro de Evaluación Socioeconómica de Proyectos (CESP), Juan Gerardo Cruz Ruiz y Efraín Gala Palacios, firmaron contratos con el Inadem en 2015.

Además de consultores independientes, en el SNEE hay espacio para empresarios. El nayarita Gustavo Ocegueda Jiménez es uno de ellos y, a pesar de que los evaluadores revisan cerca de 200 proyectos al menos una vez —cada propuesta es estudiana por dos o tres evaluadores, lo que triplica el trabajo— el empresario de la construcción y ex director municipal de obras en Tecuala, donde es señalado por actos de corrupción, se dio tiempo para participar en licitaciones para obras públicas durante el 2015.

El Anexo Técnico de los contratos de los evaluadores indica que cada especialista revisaría hasta 160 propuestas de la convocatoria I a la IV, y 46 de la convocatoria V, con un máximo de tres días naturales para entregar los resultados de su evaluación y determinar si las propuestas son rechazadas o pasan al Consejo Directivo.

Jorge Martínez de Velasco, asesor independiente de emprendedores indica que una adecuada evaluación de proyecto requiere entre cuatro y cinco horas.

“Ver con detalle un proyecto te lleva de tres a cuatro horas mínimo, no tienes capacidad para hacer más de dos en un día… En teoría un proyecto lo revisa dos o tres diferentes evaluadores, cuántos en realidad pasan por las manos de estos?

Cabe mencionar que las evaluaciones de proyectos que llevan a cabo los fondos de inversión privados toman entre tres y cuatro meses. Estos cuentan con una red de mentores en los que se apoyan para tomar las decisiones, y fungen como asesores de los emprendedores para afinar la idea del negocio.

Evaluaciones bajo sospecha

“Un aspecto importante del evaluador es la experiencia que tenga”, subraya José Olivier Ambía, director del Departamento de Finanzas del Tecnológico de Monterrey. La experiencia no el problema completo con los evaluadores. Durante la investigación, El Economista constató que al menos 50% de los 102 evaluadores contratados en 2015 cumplían éste y otro requisito.

Pero sin duda, algo falla. En la revisión de la Cuenta Pública del 2014, la ASF observó que en el 81.3% de los proyectos, de una muestra de 412, había una diferencia de siete puntos en la evaluación del comité estatal y de hasta 50 puntos en las emitidas por el SNEE.

En proyectos analizados por el SNEE y de los cuales El Economista tiene copia, se constató que en una de las propuestas dos evaluadores afirmaron en sus comentarios que ésta tenía prototipo inicial de producto y el tercero aseguró que éste no existía, por lo que asignó una calificación menor. La misma tendencia se observó en criterios como Grado de Innovación y Diferenciación del proyecto. En este último la diferencia de una calificación a otra fue de 15 puntos.

El SNEE utiliza guías para asignar calificaciones, las cuales no son públicas. Sin embargo, la ASF constató que éstas carecen de las firmas de los servidores públicos facultados para su elaboración y autorización, lo que motivaría su nulidad.

“En términos del artículo 3º Fracción I de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, uno de los elementos y requisitos de cualquier acto administrativo es ser expedido y formalizado por el servidor público competente, por lo que en términos de la disposición legal antes citada el acto administrativo en cita (Sic) pudiera no cumplir con los requisitos establecidos en dicha ley, y por ello ser susceptible de nulidad…”precisó a El Economista el grupo de asesores de la ASF.

Cabe comentar que el Inadem contrató a por lo menos tres despachos para la supervisión, seguimiento y conclusión de los proyectos apoyados por el FNE en el 2014. Los montos de los contratos fueron de entre tres y casi cinco millones de pesos. A pesar de ello, la ASF recomendó corregir la falta de control y de supervisión que impera en el Instituto.

PIDEN TRANSPARENCIA EN EVALUACIONES

“Creo que todo esto del Fondo para emprendedores es una completa burla, es decepcionante” declara tajante José Gálvez, cofundador y director de Venddo, una de las muchas startups que fueron rechazadas por el Fondo Nacional Emprendedor (FNE), a pesar de que ya estaba en operación y de que había pasado un proceso de aceleración en Wayra.

Gálvez escribió en su blog “historia de terror” con el Inadem tras participar en las convocatorias del 2013.

“No ha cambiado mi opinión sobre cómo fui tratado. Cumplí con toda la documentación y no la leyeron, no la analizaron, fue muy frustrante porque le dediqué dos semanas con todo mi equipo para algo que resultó inútil”, expone en entrevista.

Y es que los emprendedores no sólo emplean tiempo, sino también recursos a la preparación de sus proyectos. “No es claro el criterio con el que se asignan recursos, mucho menos el por qué se rechazan algunos proyectos”, dice Jorge Gutiérrez, empresario de 35 años que se presentó a una convocatoria en el 2013 y otra en 2015. “Gasté más de 200,000 pesos en preparar los proyectos. El segundo año asistí a cursos y pagué asesor”, relató a El Economista.

Las evaluaciones que realiza Sistema Nacional de Evaluadores Especializados (SNEE) del Inadem y que significan 90% de la calificación total para acceder a los recursos del FNE, han sido objeto de críticas en múltiples ocasiones. Sin embargo, Enrique Jacob Rocha, presidente del Inadem defiende el esquema del SNEE, según el cual el método de evaluación está basado en el mérito de cada iniciativa.

Lilia Arechavala, directora de Operaciones de la aceleradora de negocios FUMEC, también ha expresado su inquietud sobre las convocatorias. En una nota publicada en el portal Capacitación Integral dijo que éstas deberían responder a las necesidades que tienen los sectores estratégicos en los estados e indicó que de las 142 empresas que asesoró FUMEC en 2015, fueron rechazadas 71 a pesar de contar con calificaciones de 9 y 10.

El sistema de evaluadores debería ser más transparente”, considera José Gálvez y agrega que el proceso de selección y evaluación de los proyectos que se postulan por recursos al FNE debería consistir en rondas de selección, en un foro abierto.

“Las aceleradoras donde estuvimos se tomaron dos o tres meses para la selección. Un proceso así, de rondas daría más certidumbre sobre quién te está evaluando y dejaría a todos más tranquilos, porque si no diste un kilo de documentos, tu proyecto no vale, y los emprendedores somos malos llenando burocracia…”.

Gabriel Charles, director de Wayra, sostiene que “siempre es perfectible algo tan masivo”, como son las evaluaciones de las convocatorias. Tan sólo en 2014, el FNE recibió más de 50,000 proyectos.

El directivo de la aceleradora expuso que una entrevista “cara a cara” en caso de que el evaluador tenga dudas, podría ayudar a mejorar el proceso de evaluación.

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CRÉDITO: 
Angélica Pineda y Zyanya López / El Empresario