Globalización o mundialización

Foto: AFP./ elempresario.mx

Empresarios y administradores deben conocer las principales corrientes que impulsan la economía mundial. Adaptación e integración, parecen ser las claves del éxito.

El mundo enfrenta un momento clave ante diversas fuerzas económicas, tecnológicas, socioculturales, demográficas, políticas y legales que afectan a las corporaciones. La disminución de las barreras tanto comerciales, como de entrada, han creado oportunidades para expandir los mercados a través de exportaciones, importaciones e inversiones foráneas.

Actualmente, el ambiente operativo presenta constantes disyuntivas ante las cuales los administradores deben responder.

No sólo se deben considerar las insuficiencias del país para saber qué elementos son necesarios para lograr el desarrollo y el éxito, también se deben conocer las diferentes corrientes que impulsan la globalización. Sin embargo, es preciso tomar precauciones, pues la globalización no sólo involucra una plataforma generalizada que trasciende límites territoriales, sino que también se constituye como una especie de estandarización que podría estar dejando atrás la diversidad que caracteriza al mundo.

La globalización está convirtiendo al mundo “en un mega-mercado, donde los pueblos dejan de existir como tales porque a los ciudadanos se les ve como consumidores y a los países como empresas” (Barber).

Operar en la globalización es incierto, pues éste es complejo y cambiante. Para poderse adaptar a estos cambios es indispensable realizar un esfuerzo por entender cómo el entorno puede afectar el desempeño de la compañía. Las compañías deben recordar que los estándares utilizados para determinar el éxito de cualquier negocio no se basan exclusivamente en sus resultados financieros, sino en la adaptación a los cambios y a la integración de la diversidad en su forma de operar.

La adaptación al cambio no involucra que la persona cambie en sí misma. Su esencia debe permanecer, de lo contrario se corre un gran riesgo de perder la pluralidad. Ésta se encuentra en la libre manifestación de ideas, las diversas maneras de abordar un problema y promueve diferentes puntos de vista. Esta participación activa dentro de las empresas servirá a las mismas para lograr la optimización de recursos.

Es necesario que las organizaciones confíen en la contribución de la diversidad. El crecimiento continuo como ser humano, la diferenciación y no la estandarización le permitirán crear un valor permanente a la firma, pues cada miembro de la organización puede ser un factor esencial de crecimiento.

CRÉDITO: 
José Antonio Bohon Devars/ Titular de Matemáticas, Universidad Anáhuac México Sur