Fundación, ¿camino para las pymes?

Foto: El Economista

Apoyar causas sociales o medioambientales aporta elementos de supervivencia para los pequeños negocios

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE), que suelen desatender pequeñas y medianas empresas (pymes), aporta un elemento que funciona a manera de salvavidas para que los negocios de menor tamaño logren consolidarse y sobrevivir.

Ocho de cada 10 pymes desaparecerá antes de cumplir dos años, advierten especialistas, y es precisamente esta situación la que las mantiene enfocadas en asuntos como utilidad y superviviencia diaria, alejadas de temas como la RSE. Sin embargo, ésta podría ser clave en su supervivencia, al orillarlas a involucrarse con causas sociales o medioambientales vía organizaciones de la sociedad civil (OSC) o fundaciones.

Aunque crear una organización de este tipo no es el camino idóneo, sugieren aliarse a las que ya existen con el objetivo de diferenciar su negocio, marca o producto.

Las pymes no poseen la capacidad financiera para operar una fundación o una OSC, sería otra carga administrativa compleja. Es como crear otra compañía”, consideró Mercedes Sosa, presidenta de Responsabilidad Social de la American Chamber of Commerce of Mexico (Amcham).

María Caridad Mendoza Barrón, coordinadora del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana, coincidió en que una pyme no es apta para crear una fundación u OSC, pues implicaría recursos financieros y humanos para acciones externas a la compañía.

Mancuerna exitosa

A pesar de que, a decir de las especialistas, crear una fundación u OSC es complicado para las pymes, sí deben buscar la manera de aliarse con alguna institución legalmente constituida y con trayectoria, pues esto les ayudaría a superar la barrera de los dos años de vida, al crear un círculo virtuoso que las hará confiables con sus clientes, empleados, la comunidad y las empresas de las que son proveedoras.

La clave, explicó Sosa, está en apegarse a su core business y elegir a la población vulnerable a la que desean atender. “Si la empresa se dedica a crear páginas de Internet debe buscar al grupo social vulnerable que lo vincule con su negocio”, agregó.

Puede obtener, además, ventajas fiscales, como recibos deducibles de impuestos en caso de otorgar donativos económicos a su OSC aliada. Pero el dinero no lo es todo, las pymes pueden pensar en términos de apoyo vía voluntariado, campañas de conscientización, donaciones en especie, etcétera.

Mendoza Barrón expresó que acciones de esta naturaleza ayudarían a mitigar “irresponsabilidades” que muchas pymes presentan, desde no emitir facturas hasta carecer de recursos para pagar sus compromisos con proveedores y fiscales.

“(Las pymes) no sobreviven con abrir la cortina, sino por ofrecer calidad y cumplir sus obligaciones”, dijo, lo que pueden aderezar con el valor agregado que da la RSE y hacer la diferencia.

Ocho pequeños grandes socios tejen sus lazos

Tejiendo Lazos es una Organización de la Sociedad Civil (OSC) sin fines de lucro creada por un grupo de pequeños empresarios que conjuntan un expertise multidisciplinario, que va del diseño industrial a la sociología.

Alfonso Labastida Romo, fundador de la pequeña empresa L&L Diseño, explicó que se trata de ocho asociados que, desde el 2012, comparten su experiencia empresarial con sectores vulnerables de la población mexicana en el campo y la ciudad.

“Durante años he trabajado para trasnacionales, que siguen contratando mis servicios, lo que dice que mi trabajo, que es la creatividad, les sirve y gusta, y si eso lo puedo hacer con las multinacionales, también puedo ayudar a la población vulnerable”, dijo Alfonso en entrevista.

Hasta el momento, compartió, la OSC no ha competido por recursos de fundaciones de grandes empresas, sino que los socios hallaron una veta de donaciones de material de desperdicio de las empresas que buscan convertir en beneficio de la población vulnerable.

Los cuatro proyectos que impulsan, explicó, se encuentran en fase de desarrollo y, por ello, ahora sí buscan patrocinios que les permitan materializar sus ideas. Con esta idea, postularon recientemente a una convocatoria para recibir apoyos de Walmart, dijo.

Entre los proyectos de Tejiendo Lazos está el del Altiplano de San Luis Potosí, donde buscan cultivar y comercializar sangre de drago, una cactácea que ayuda a evitar la caída del cabello, y con ello producir un jabón.

Impulsan otro de producción de suelas de PET, en la ciudad de México, para lo cual han diseñado máquinas trituradoras y vulcanizadoras, pero les falta el recurso para crearlas. Explicó que buscan organizar a la comunidad en una microempresa, y que los integrantes se encargarán de la recolección del material, triturarlo y procesarlo.

Otras acciones son en favor de adultos mayores, a quienes se busca integrar en talleres de velas o carpintería.

La misión de Tejiendo Lazos, finalizó Alfonso, es tomar “donaciones estorbo” e irlas tejiendo con la comunidad.

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CRÉDITO: 
Leopoldo Trejo, El Economista