Jumping Clay desarrolla la creatividad

Foto: Hugo Salazar, Eleconomista.mx

A través del modelado refuerza el autoestima y la capacidad motriz

Para apoyar a niños, jóvenes y adultos a desarrollar su creatividad y autoestima, en 1998 se creó Jumping Clay, una marca coreana que ofrece programas didácticos que ayudan a desarrollar, desde capacidades motrices en niños de tres años y autoestima en adolescentes, hasta movilidad fina en adultos mayores con problemas de Alzheimer a través del modelado de arcilla.

Jumping Clay no sólo es un producto de entretenimiento para niños, es también un concepto de terapia, que ayuda al tratamiento de trastornos de desarrollo, discapacidades o necesidades educativas especiales, a través de programas pedagógicos desarrollados en colaboración conjunta con profesionales”, explicó Sarahi Mena Guerra, directora administrativa de la marca en México, quien detalló que sus técnicas también son aplicables al público en general y ayudan a prevenir futuros problemas emocionales.

A pesar de que uno de sus diferenciadores con escuelas de modelado tradicionales, es contar con programas pedagógicos enfocados a necesidades especiales, otro de los principales retos que Saraí ha enfrentado para colocar el concepto de Jumping Clay en el gusto de los consumidores, es dar a conocer las diferencias que tienen sus materias primas, con la plastilina y otros materiales de modelado.

Nuestra arcilla al estar fresca tiene una consistencia parecida a la del barro, no tiene aroma, ni es grasosa, se reblancede con agua y al secarse adquiere una textura similar a la del corcho, no se cuartea, no mancha, se adhiere a otros materiales sin necesidad de utilizar pegamento y es ligera, características que no tienen otros materiales”, detalló Sarahi.

Además, es un material que, aunque no cumple una función nutritiva, es 100% comestible y cumple con altas normas de calidad y seguridad al estar cerificado por la comunidad europea, Estados Unidos, Canadá, Korea y Japón, entre otros países, como un material no tóxico.

Financian hasta 90% del costo total de la franquicia

Jumping Clay surgió en 1998 gracias a que el artista, químico y educador Young Kyun desarrolló un polímero no tóxico que constituye la base de la arcilla característica de la marca, sin embargo, el concepto llegó a Mexico en el 2012, luego de que Saraí conociera la marca a través de una comercializadora de franquicias en la que trabajaba como contadora y decidiera adquirir el master para expandir la marca en México.

“El modelo tiene una buena aceptación en el mercado y a pesar de que el perfil ideal de los franquiciantes es de técnicos en puericultura, educadores o pedagogos, la capacitación inicial permite que cualquier persona opere una de estas franquicias al englobar fundamentos artísticos y pedagógicos”, dijo la directora de la marca en México.

Jumping Clay es una franquicia de llave en mano, es decir que el franquiciante entrega el concepto listo para empezar a vender, su contrato es por cinco años, tiene un costo de 350,000 pesos y su retorno de inversión aproximado se obtiene a los 18 meses.

La marca ha desarrollado una alianza con la empresa de productos financieros Finmex, gracias a la cual, los interesados en adquirir una franquicia de Jumping Clay podrán obtener un financiamiento de entre 70 a 90% del costo total de la franquicia.

Actualmente, la marca tiene presencia en 18 países entre los que destacan Portugal, Costa Rica, Texas, California, Nicaragua, El Salvador, Panamá, Puerto Rico, Venezuela, Chile y Brasil entre otros

En el caso de México existen franquicias en el Distrito Federal, Cancún, Guadalajara, Zapopan, Monterrey, San Pedro Garza, Campeche, Cuernavaca y próximamente tendrá presencia en Pachuca y León.

PERFIL
Empresa: Jumping Clay
Origen: Korea
Fundación: 1998
Costo: 350,000 pesos
Empleos por unidad: tres
www.jumpingclay.biz

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CRÉDITO: 
Fabiola Naranjo